Justo estuve leyendo en estos días el capítulo que les envío, como adjunto de word, de un libro sobre la relación entre la prensa y el primer peronismo. El artículo de James Cane (este archivo) empieza afirmando que tanto los historiadores del periodismo como los del peronismo han ofrecido una visión simplista de esa articulación. Entre otras cosas hace notar que: 1) había una historia propia del periodismo (que se profesionaliza, se masiviza, se convierte en un gigantesco negocio en 1910-1940, etc.) que viene propiciando toda una serie de cambios; 2) la crisis del año 30 es en realidad la crisis del liberalismo y, subsecuentemente, de la concepción liberal del periodismo. Etc. El peronismo va a aprovechar para su propia acumulación una serie de fisuras que exceden a los campos político y periodístico, algunas de las cuales se venían engendrando desde el siglo XIX.
Estamos ahora ante otro momento de profundas redefiniciones dentro del campo. El desafío, en este momento, me parece, es: lograr pensar aquellos elementos intervinientes que no tienen que ver con el campo político.
En fin, la no-crisis del kampo terminó por ser tan solo una disputa por el excedente. El gobierno hizo la parodia de promover un cambio de modelo productivo, pero sólo profundizó el existente y si me preguntan el saldo de esa puja no-redistributiva yo diría: el kirchnerismo salió más perdiendo que ganando en lo político y más ganando que perdiendo en lo económico.
Con la esfera mediática es igual y diferente a la vez. Por un lado, está la búsqueda de arrebatar un negocio. La caja Klarín-UCR convertirla en kaja de De Vido y Moreno. Quebrar el monopolio opositor para reconstruirlo como monopolio oficialista, nunca para terminar con la lógica monopolista. Es la lucha por la guita. Lo específico, lo que se agrega, propio de esta puja: las elecciones de 2011 y la obsesión por volcar la opinión pública para ganarlas, bajo el riesgo de ir en cana si pierden. Para eso, dominar los medios.
Esto lo entiende cualquiera. Es de jardín de infantes.
Por eso mismo el desafío, para nosotros, es pensar más allá.
Fibertel, Papel Prensa, el cierre de Crítica de la Argentina (el conflicto laboral periodístico más importante de la década, pues deja en la calle 190 trabajadores, a los que A. Fernández les hizo múltiples promesas, y no cumplió ninguna…), el ADN a los no-hijos de E.H. de Noble, la ley de SCA…
No es, todo lo que acabo de escribir, la opinión de alguien demasiado informado, que es lo reclamaba M. D’Amico. Pero es la forma más adecuada que se me ocurre de plantear la problemática, con la virtud –tal vez– de ser menos políticamente ingenua que la mayoría de las miradas que se esbozan estos días.
Tendría mucho más que decir pero no tengo tiempo y me conformo con dejarles un lindo texto que puede servir para establecer algunas continuidades y algunas dis- entre dos etapas no tan nada que ver.


Coincido con Marcelo M. en su interpretación del gobierno kirchnerista y de las medidas relacionadas a su disputa con el grupo Clarín. No sólo que gobernó más de siete años sin haber hecho nada para combatir el monopolio de Papel Prensa, en manos de Clarín, La Nación y del Estado (contra el resto de los diarios que debieron sufrir la discriminación), sino que ha venido beneficiando abiertamente al grupo Clarín (y también recibiendo importantes beneficios). Entonces, a partir de que se pelean por porciones de la torta, los K ahora pretenden hacernos creer que defienden los intereses nacionales y populares. Son tan responsables como sus adversarios de que continúe el oligopolio mediático en la Argentina y la imposibilidad del ejercicio de los derechos de la comunicación para los sectores populares. Y son tan responsables también como sus adversarios, de la continuidad del proyecto de concentración, saqueo y genocidio. En la última jugada contra Fibertel, le pasan un negocio multimillonario a las empresas telefónicas, tan piratas y rapaces (y mucho más poderosas) que Clarín. Adjunto un texto crítico de las medidas del gobierno K, que no cae en la falsa disyuntiva que pretenden los sectores que defienden el proyecto dominante. Abrazos.
Luis
Fibertel, monopolios y gobierno kirchnerista
25 de Agosto de 2010, en sitio Libres del Sur
Política
Fibertel, los monopolios y el gobierno kirchnerista
Por Santiago Martínez (Director de la Revista Patria Grande)
La resolución del gobierno contra la empresa Fibertel parece más una represalia en la lucha (que ya parece un clásico) del Gobierno nacional contra el Grupo Clarín, que una real preocupación por ir en contra de los monopolios.
En el caso del servicio de acceso a Internet, no se trata del uso de un bien escaso, como el espectro radioeléctrico en el caso de los servicios de radio y televisión: estamos hablando de un servicio por suscripción a demanda.
Se trata de la suspensión del servicio de una empresa que viene operando sin licencia desde que en enero de 2009 el Grupo Clarín decidió disolverla. Con el fin de brindar el servicio desde Cablevisión. Tratando de pasar por encima de la normativa vigente como hacen los empresarios de este país en infinidad de oportunidades. En ese momento el gobierno no hizo uso de las herramientas regulatorias del Estado, ni en lo referido al servicio de acceso a Internet ni en lo relativo a la telefonía móvil y nuevas tecnologías.
Durante los últimos siete años de gobierno kirchnerista no hubo una política de promoción del servicio de acceso a Internet mediante banda ancha en el interior de país. Los usuarios de Jujuy, Salta, La Rioja, Río Negro o Chubut no tienen ni el mismo precio ni la misma calidad de servicio que los usuarios de las ciudades de Buenos Aires, Córdoba o Rosario.
Si bien es cierto que la empresa estaba funcionando de forma irregular, también lo es que esta situación se repite en múltiples empresas y medios de comunicación, y que el gobierno no hace nada al respecto. El caso del cambio de firma de canal 9, Radio10, la FM de Radio Continental, o la usurpación del 770 del espectro por Radio Cooperativa, cuando allí funcionaba otra radio, son sólo algunos ejemplos.
Además, el gobierno podría haber hecho la denuncia ante la justicia, o aplicado multas u otras medidas que no implicaran afectar el servicio de un millón de usuarios que en 90 días no encontrarán capacidad operativa en otras empresas o cooperativas para realizar la migración. Así sólo se beneficia a otros oligopolios como lo son las telefónicas, Telefónica y Telecom, y en una instancia menor a Telmex (Claro).
El fantasma de la chavización
Esta de más decir que acá no hay ningún atentado directo contra la libertad de expresión. Se discute el caño por donde pasan los datos y no el contenido. Ni tampoco se trata de una medida aplicada en el marco de un proceso revolucionario como el que encabeza Hugo Chávez, el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Es patética la actitud de la oposición de derecha que sale a defender al Grupo Clarín con mucho más énfasis que la lucha contra la impunidad, el hambre, la ausencia del Estado en materia de educación y salud o la defensa de los sectores más postergados de nuestra sociedad. Cualquier instancia que implique la ampliación de derechos populares.
Escuchar al diputado Oscar Aguad -cómplice de preservar la impunidad de la dictadura genocida, que aplicó severos planes de ajuste a fuerza de represión policial en las provincias de Córdoba y Corrientes- llamando a los jueces a responder con patriotismo, es francamente irritante.
Monopolios amigos
Estamos ante un gobierno que pretende polarizar engañosamente al presentarse como el sector progresista y tildar a toda la oposición como la única aliada los grupos monopólicos. Nada más lejos de la realidad. El gobierno, durante más de cinco años, fue el principal aliado de Magnetto y el grupo Clarín. Garantizó el decreto 527/2005, que prorroga por 10 años las licencias de radio y TV. Autorizó la fusión de Multicanal y Cablevisión. Así que este gobierno lejos está de ser el adalid de la lucha contra los monopolios.
Por otro lado, este gobierno preserva monopolios y oligopolios en diversas áreas de la economía. Es el caso del aluminio con Aluar, del Acero con Techint, de los alimentos con Arcor y Danone, de las cervezas con Brahma, de los lácteos con la Serenísima y Sancor, del cemento con Loma Negra, Minetti y Cemento Avellaneda, del papel y el azúcar con Ledesma (empresa con un pasado tan o más sangriento que el de Papel Prensa, y cuyo dueño Pedro Blaquier se manifestó en recientes declaraciones muy a gusto con el actual gobierno nacional).
¿Pluralidad de voces?
En su batalla contra el Grupo Clarín, el gobierno nacional ha utilizado las banderas de la pluralidad de voces en forma oportunista. Mientras embiste contra el Grupo, financia con publicidad oficial nuevos grupos mediáticos afines a sus intereses y hace de los medios públicos meros reproductores de propaganda gubernamental. Impiden que se reproduzcan las voces críticas que les vienen por izquierda, y desacreditan a fuerzas como Proyecto Sur y al diputado Fernando Pino Solanas, sin permitir derecho a réplica.
Sería más que interesante que la lucha contra los monopolios sea una constante y no una excepción. Que se respetara y propiciara la pluralidad de voces, la participación popular en los medios de comunicación y el acceso a nuevas tecnologías en forma amplia y popular avanzando por encima de los intereses de las corporaciones.
En el caso del servicio de acceso a Internet se debe cumplir con la ley vigente. Pero el Estado debe intervenir y garantizar igualdad tanto en precios como en acceso al servicio con calidad optima para la totalidad de los usuarios en todo el país.