Política y memoria contra la tecnocracia universitaria
“En una sociedad tecnocrática el poder se halla en manos de expertos y administradores…” La ilusión reaccionaria de que los problemas ético-políticos tienen soluciones técnicas, la económica ingeniería social que coloca en manos técnicas a la sociedad y evita así la peligrosa instancia de la deliberación colectiva en la esfera pública…allí donde se participa políticamente a través del habla, se pone en discusión y (dios nos libre!!!) se decide, entre pares, qué puede ser común y libre a la vez.
“Sin duda, los expertos y administradores se sentirán muy satisfechos en la sociedad tecnocrática, en la que son el elemento dominante. Su gran preocupación será la estabilidad del “sistema”, conseguir que funcione sin distorsiones, tal vez con cierto desarrollo económico y un pequeño ajuste y mejora aquí y allá. (…) Los deseos de un cambio profundo y de largo alcance se pueden rechazar porque no son prácticos…Al mismo tiempo se puede conseguir que los objetivos limitados y conservadores de los tecnócratas aparezcan como objetivamente necesarios: no hay dinero para nada más, no existen los medios adecuados, o es imposible actuar de una forma que no implique sacrificios o peligros para otros. Cuanto más se habitúa la gente a percibir la controversia en términos técnicos, más fácil es conseguir esa clase de legitimación. Ello es así hasta el punto de conseguir transformar los graves problemas de cómo ha de vivir la población correctamente en sociedad en pequeños problemas de administración y mantenimiento. La sociedad empieza a ser considerada como una especie de máquina que funciona con toda suavidad y que necesita un servicio de mantenimiento regular, alguna reparación ocasional”. (Barry Barnes “Los expertos en la Sociedad” en Sobre Ciencia, edit. Labor, Barcelona, 1897)
No es difícil advertir que el tenor de la propuesta, los argumentos y las defensas de quiénes expresan su apoyo a la candidatura de Rector del ingeniero Gerard pueden inscribirse en esta matriz tecnocrática. Desde el “ingenuo” argumento del bienestar edilicio y el progreso en la infraestructura de la FCAL, hasta la adjudicación del carácter técnico al cargo de Secretario académico durante el período 1980-1984. La autoridad sobre los medios no otorga responsabilidad sobre los fines de una gestión institucional…[1]porque la sociedad es esa especie de máquina que funciona según intervenciones específicas, expertas y parciales…correctivas o de mantenimiento…Y las responsabilidades políticas? De todos …y de nadie…y los argumentos éticos? Como según los tecnócratas carecen de formulación y resolución racional: “materia opinable”.(y por tanto: cuestión de cada cual)
Mi interés no es abundar en cuestiones ya planteadas de manera excelente por otros compañeros en torno a la disyuntiva electoral del momento actual. Es obvio que rechazo la posibilidad de que el profesor Gerard sea rector de la UNER. Mi inquietud es la siguiente:
¿Cómo llegamos a esta situación? O, tal vez, menos pretenciosamente: ¿Qué debiera tematizarse en esta circunstancia electoral –para que ella resulte una oportunidad política – respecto de la Universidad Nacional de Entre Ríos?
Asumir la indagación histórica a través de los eventos que nos han llevado a constituirnos y a reconocernos como sujetos de lo que hacemos, pensamos, decimos…Encarnar una actitud, un ethos en el que la crítica de lo que somos es, a la vez, análisis histórico de los límites que nos son impuestos y un experimento de la posibilidad de rebasar esos mismos límites.
En primer lugar precisamos interrogar, poner en foco, las desigualdades del proceso de normalización universitaria del retorno a la democracia, que en algunas facultades significó decididamente una Refundación democrática y en otras (es evidente) un reacomodamiento, una reorganización…sin conmover la institución, el lugar y la responsabilidad de sus actores.
Resulta clave que podamos abandonar la caracterización de la UNER según las singularidades geográficas para problematizar en profundidad, políticamente, la persistencia de la universidad como una suerte de federación de facultades en la que pudieron convivir (sabemos que no sin conflicto) la profunda democratización de la Facultad de Ciencias de la Educación (por ejemplo), bajo los decanatos de Martha Saldías de Uranga y luego de Martha Benedetto; con la reorganización y continuidad de la FCAL que se muestra con tanta claridad en las intervenciones de sus actores.
Y esta reflexión adquiere centralidad cuando volvemos la mirada hacia el pasado más reciente y advertimos que el profesor Gerard siempre tuvo presencia en el Consejo Superior, y peor aun, esa presencia se vuelve protagonismo creciente en la gestión de la Universidad, centralmente a partir del rectorado del profesor Asueta desde el año 2002.
No es productivo, ni deseable intentar reescribir la memoria en término de nombres propios, pero su recuperación se vuelve clave de lectura de época cuando la misma se ha encarnizado en silenciarlos.
Me parece que hay un dato más que significativo que es preciso y oportuno recordar. El año 2002 es el año en el que el Rector Asueta se permite desconocer (tras su triunfo) la elección a vicerrectora de la profesora Martha Benedetto[2], resuelta en Asamblea universitaria.[3] El colectivo universitario que la había votado como vicerrectora no fue capaz de imponerse democráticamente, de resistir, a la arbitrariedad rectoral. La lógica de los hechos consumados se impuso, como tantas otras veces, triunfó “el plantear las cosas en términos de lo que es factible”. O, como decíamos, se impuso aquello de que “es imposible actuar de una forma que no implique peligro para otros”…La contra cara necesaria del triunfo de los tecnócratas es la resignación, el cansancio, el miedo…en definitiva, el temor a la exclusión…
No pretendo extenderme en este punto más que para considerar la siguiente inquietud: ¿Qué promete una institución que expulsa a alguno de sus actores expectables y cede cada vez más poder en un tecnócrata al que hoy reconoce como funcionario político de una Facultad de la UNER durante la dictadura?
Conocemos algunos de los hechos posteriores, por ejemplo, la reforma del Estatuto de la UNER, que categóricamente algunos reconocemos como un retroceso democrático disfrazado de apertura a la participación (inclusión amañada de docentes auxiliares en lugar de claustro único, acompañada de la política de exclusión graduados con la introducción del “graduado genuino”), resolución tecnocrática y autoritaria de la asignación presupuestaria al servicio del ajuste permanente (que sabemos facilita la entrada de los presupuestos por programas que lesionan la autonomía universitaria)…Sabemos también, como bien dice la profesora Sforza, que ello no ocurrió sin oposiciones, sin embargo esa certeza no nos exime a los universitarios de la responsabilidad de pensar cómo y por qué llegamos hasta aquí.
Personalmente sigo dispuesta a trabajar en la recuperación de la promesa, sin la cual nada de lo humano puede instituirse. Sólo que no concibo que ello ocurra si no tenemos el coraje de mirarnos a la cara…de recordar y reivindicar (en condiciones de deliberación, en disidencia), de considerar críticamente lo hecho, incluso de expresar que la legitimidad no se sostiene simplemente en las mayorías sino en condiciones de justicia. Esto es: no se trata de alimentar odios irreconciliables, sino resistencias invencibles…
Las declaraciones públicas y los debates compartidos no suponen el efecto inmediato del cambio de conciencias, ni tampoco deben estar supeditadas a ello. Se trata de la conformidad con uno mismo y de la afirmación del valor de la palabra entre quiénes escuchan.
Y como uno cuando escribe, siempre está pensando con otros que sostienen y alientan la escucha interior, cito aquí las dos voces que me dan vueltas en la cabeza desde hace días y han inspirado estás líneas…Habré pasado mi vida interrogándome sobre la función de la memoria, que no es lo contrario del olvido, sino su anverso. No nos acordamos, rescribimos la memoria como rescribimos la historia. ¿Cómo acordarse de la sed? Chris Marker (1982)
En el siglo XX la política reemplazó al Destino (nos lo recordaba Malraux) y nuestra tragedia es que hemos olvidado qué es la Política, por ello somos esclavos del poder. A. Badiou (2000)
Estas líneas, que se escriben en la coyuntura electoral -como escribíamos el año pasado en la escena de la resistencia compartida a la aceptación de los fondos de la expoliación minera- son otro ejercicio de la memoria, un modo de recordar la sed, el entusiasmo de un tiempo de promesa y, finalmente, de hacer política.


Quería expresar mi adhesión al mail de Alicia. Me resulta raro descubrir la trama de procesos que ocurren en nuestra universidad, y en particular cómo se dieron los vínculos con la dictadura y las continuidades/rupturas con aquella época. También me parece importante la pregunta de qué tematizar frente a la coyuntura electoral, porque es obvio que los problemas que tenemos no se solucionan automáticamente con la elección de una dupla para el rectorado, incluso si el eventual rector comparte algunas convicciones respecto del modelo de universidad que uno tiene en la cabeza.
Acuerdo en un todo en este impecable escrito de Alicia.
Me permito responder aunque sea parcialmente al “impecable”escrito de Alicia Naput al que considero “pecable” porque la historia esta incompleta. Durante 8 años fui Consejera Superior por la Facultad de Bromatologia e integre en ese periodo la comision de Enseñanza. Si bien no todas las discusiones que se dieron en el Consejo Superior fueron heroicas, fundantes e historicas hubo muchas y las resoluciones no siempre fueron homogeneas. ( se pueden ver las Actas para corroborar esto) Dicho en buen romance no es correcto poner a todos los consejeros en la misma bolsa porque hemos disentido y profundamente muchas veces. Efectivamente en el 2002 hubo un desconocimiento de la Resolucion de la Asamblea Universitaria en cuanto a la designacion de la Vicerrectora Marta Benedetto y esto personalmente constituyo para mi una profunda decepcion porque soy respetuosa de los canales democraticos (gusten o no gusten) y creo que fue una enorme desprolijidad que muchos consejeros no evaluaron en su oportunidad. No obstante solicite mediante una mocion en una reunion de CS que se le diera “funcion”a la Vicerrectora y se paso a votacion. Recuerdo y con mucho dolor que solo unos pocos consejeros (creo que fuimos 3) apoyaron mi mocion y el resto de los consejeros ( inclusive obviamente Gerard) estuvieron de acuerdo con el Rector. Tambien exprese mi disconformidad cuando se dio la discusion de la CONEAU (Maria Laura y Leni deben recordar esta discusion porque estuvimos de acuerdo) y perdimos en la votacion o sea que el colectivo universitario SI dio discusiones a pesar que algunos no salimos ganadores!!!.. No obstante no he visto hasta hoy ( tampoco demasiado en Unerdebate!!) una discusion seria sobre los incentivos a la investigacion subsidiados por la CONEAU. Algo de esto lo exprese en un correo sobre el rol que debiera tener la Universidad y el reparto del presupuesto pero nadie respondio a esto (Why??)
En cuanto a las muy proximas elecciones aclaro que el debate que se ha realizado me ha parecido sumamente interesante. Personalmente desconocia que Gerard habia sido funcionario entre 1980-84 y cuando intente corroborar esto en la Web esta habia caducado De cualquier manera trato en lo posible, por historia y edad de
comprender SIN olvidar.!!!
Esta vez no votare porque decidi no ser mas consejera… pero si lo hubiera hecho no habria votado por Gerard por el simple hecho que no acuerdo con el ideologicamente. Asi de sencillo… Por eso espero que mis colegas evaluen sinceramente no solo plataformas sino historias y comportamientos. Creo que es hora de evaluar el sindrome de la “silla vacia”, del curriculum de los funcionarios que se eligen, de los “cantos de sirena” de los proyectos tecnocráticos y creo que aunque parezca absurdo es hora de pensar seriamente en las utopias!!!!