Hola. Recién vuelvo del extenso foro que organizamos desde SiTraDU, en el cual 2 de las 3 fórmulas de candidatos comentaron sus propuestas y respondieron preguntas de un público sumamente numeroso y heterogeneo que colmó el largo salón de AJER. En la presentación nuestra compañera, prof. Coty Riegelhaupt, comentó la justificación telefónica del prof. Gerard sobre su ausencia (alegó que su labor en la provincia –es funcionario de Urribarri– lo obligaba a permanecer en Buenos Aires y, de acuerdo a sus palabras, la presentación del proyecto de gestión que encabeza es de caracter personal e intransferible por lo cual también rechazó la invitación para que su compañera de fórmula, la prof. Benintende, presente la propuesta en el panel). Yo agregaría que coordinamos la fecha del foro flexiblemente y con varias semanas de anticipación para que todos los candidatos pudieran organizar su agenda y comprometer su presencia, pero eso fue considerando la equivocada hipótesis de que todos ellos valoraban y priorizaban la discusión pública acerca del futuro de la UNER.Hubo muchas alusiones a la silla vacía que dejó Gerard, y obviamente se planteó lo que ya es de público conocimiento: su pasado como funcionario durante la dictadura militar (fue Secretario Académico de Alimentación entre 1980 y 1984). Me resultaron emotivas las palabras de la prof. Arito que señaló que este tema plantea un límite respecto de lo que es admisible en la universidad, ella habló de un nucleo duro que es innegociable. En este punto coincidieron los candidatos, así como también manifestaron acuerdos en otros aspectos. Esta coincidencia fue resaltada por un estudiante que les planteó la posibilidad de aliarse para ganarle a Gerard. Alegaron algunos desencuentros, aunque yo advierto diferencias ideológicas más profundas que en un debate amable no aparecen y que podríamos tratar de recuperar indagando en sus historias, cosa que dejaremos para nuestro tiempo libre (¿?); he dialogado mucho más con los profs. Méndez y Casco que con los profs. Fernández y Stang, de quienes conozco apenas muy poco. De Fernández y Stang mi inquietud se sostiene en sus votos respecto de los fondos mineros que aprobaron el año pasado, interrogados sobre lo cual el prof. Fernández respondió que se limitó a representar como decano la decisión tomada por el Consejo Directivo de su facultad y que personalmente hubiese preferido aceptar los fondos y destinarlos a publicitar el problema.
De lo que apunté en el cuadernito:
* María Laura Méndez enfatizó la necesidad de que la Universidad recupere el poder de reflexión, hizo referencia a la pérdida de autonomía actual y a que la UNER debe poder expresar lo que no se dice en otros lados, recuperar su poder de problematización considerando que las soluciones no son únicas sino múltiples. También apeló a la necesidad de transparencia no sólo en la ejecución del presupuesto (ni siquiera se sabe de cuántos puntos docentes dispone la UNER), a la necesidad de instancias colectivas de discusión y de volver a hacernos cargo de la ciudadanía universitaria para la construcción democrática.
* Miguel Fernández se refirió a la necesidad de un cambio en el modelo de gestión y a la falta de rendición de cuentas actual. Se preguntó sobre cómo reinsertar a la UNER en nuestro territorio y planteó el problema de que nuestra universidad se ha encerrado hacia adentro frente al florecimiento de ofertas académicas de otras universidades. Criticó el funcionamiento actual del Consejo Superior convertido en un espacio de gestión administrativa y propuso cambiar sus modalidades para recuperarlo como órgano político. También sostuvo que la universidad necesita tener firmes posicionamientos respecto de cuestiones públicas.
Cinco renglones para cada uno, como para mantener una ilusoria objetividad numérica y reducir la extensión de este mail dejando fuera muchas cosas y sin alusiones a lo que expresaron los candidatos al vicerrectorado (algunas partes fueron muy graciosas). Rescato muchas preguntas que marcaron preocupaciones diversas de los asistentes sobre: a) la falta de democracia real, b) la política comunicacional propuesta, c) la formación crítica que se proclama en los programas y su inexistencia real y por ende qué políticas de formación, investigación y extensión proponen. Se cuestionó a los candidatos sobre su posición respecto a una reforma de estatuto que contemple –entre otras cuestiones– un cambio democratizante en las representaciones numéricas de los claustros, el claustro único docente sin mayoría propia, la ciudadanía de los interinos con cierta antigüedad y ambas fórmulas manifestaron su acuerdo. También sobre la insuficiencia del presupuesto universitario y las posturas que llevarían al CIN. Las respuestas (junto con mis opiniones) ocuparían numerosos párrafos, por eso era importante que estuvieran presentes.
Como integrante del Sindicato organizador me siento profundamente orgulloso y satisfecho, sólo nos faltaron algunos tentempié(ses) para resistir en mejores condiciones la velada (pero nos faltan afiliados y aportes, no hicimos funcionar nuestra mesita publicitaria, un llamado de atención para todos ustedes!!). Creo que el debate podría agudizarse y seguramente si lo volvemos una práctica más frecuente crecerá en intensidad. Me resulta evidente la potencia y la importancia que tiene el encuentro personal en el espacio público, el cual no puede ser sustituido por la lectura en soledad (eso que AGDU propone al limitar su acción políticapública a divulgar por mail las propuestas de los candidatos). Celebro la presencia de tanta gente de todos los claustros y apuesto a este tipo de iniciativas que con el deseo y el esfuerzo colectivo podrán volverse más cotidianos. Ufffff, fue largo pero llegué a la despedida!! Un abrazo,


La reunion de Sitradu con dos de los candidatos a rectores fue un ejemplo de como se debe discutir en la universidad los problemas que la afectan.Pareciera ser que algunos siguen sin entender este rol por eso una silla estaba vacia.Felicitaciones al nuevo gremio por generar este tipo de encuentros que hacen mucho bien a la comunidad universitaria de la UNER.
Coincido con Robustelli. Las ausencias dicen’… el uso de la argumentación para posibilitar al otro que construya su propio juicio, es parte de una práctica educativa y política. Su no-uso, especialmente cuando se acompaña de otras prácticas, transparenta rasgos de otra ideología.
¿De qué lado nos paramos en la UNER?
¡Bien por SiTraDU!
Considerando que no me fue posible asistir al foro rectoral, escribo a partir de los mails que comentan los sucedidos de la noche del miércoles, nada más.
Cito el informe Fainstein: “De Fernández y Stang mi inquietud se sostiene en sus votos respecto de los fondos mineros que aprobaron el año pasado, interrogados sobre lo cual el prof. Fernández respondió que se limitó a representar como decano la decisión tomada por el Consejo Directivo de su facultad y que personalmente hubiese preferido aceptar los fondos y destinarlos a publicitar el problema”.
A los profesores Fernández y Stang (no sé si Stang sigue suscripto a UNER-Debate) me parece pertinente comentarles que durante el último verano paseé por 6 provincias cordilleranas y charlé con más de 50 integrantes de 12 asambleas ciudadanas opuestas a la minería química a cielo abierto. No encontré una sola persona que sostuviera la conveniencia de que las universidades nacionales aceptaran los fondos de La Alumbrera, ni siquiera a efectos de divulgar o investigar o denunciar la problemática. Lo que dicen quienes realmente se oponen a este modelo irracional de saqueo y contaminación es que ellos sienten que las universidades les pegan una cachetada cada vez que aceptan fondos de La Alumbrera; que tomar ese dinero y pretender limpiarlo es un mamarracho y un acto de hipocresía; que a ellos les sirve mucho más que la universidad tenga un fuerte e inequívoco gesto político de rechazo hacia esa empresa y todas las otras del sector. Lo dicen geólogos, ex-mineros, kiosqueros, maestras, albañiles, viejos y niños de ojos profundísimos.
Lo tengo todo filmado, para quien quiera efectivamente informar(se) “y publicitar el problema”.
También me gustaría que Stang y Fernández –consejeros superiores ambos, contador público nacional el último–, comenten cuál fue el destino de los fondos de YMAD aceptados en 2009. Además, ¿se utilizó alguna porción de los mismos para “publicitar el problema”? ¡Miren, don Stang y don Fernández, que con una porción ínfima de esos más de 800.000 pesos se pueden hacer muchas cosas! Quien firma este mail fue, recorrió, filmó y volvió con menos de 1.500 pesitos, así que imagínense…
Tal vez sea injusto o exagerado acusar de mamarracheadores e hipócritas a Fernández y Stang…
Lo inaceptable, a mi leal saber y entender, es la lógica, rudimentaria y estereotipada, según la cual: el burrito sencillo va solito al corral / buscando el amo bueno que le dé libertad (Divididos). En criollo contable: «más dinero en el haber es mejor que menos dinero en el haber» y, como si fuera lo mismo, «más dinero en el haber es igual a menos dinero en el debe», lógica muy cuestionable en sus dimensiones política, ética y económica. Es la lógica de todas las transas (y de muchísimas resignaciones), que reduce todo lo cualitativo a lo cuantitativo. Es la lógica que ha gobernado la universidad, como mínimo, las últimas 4 gestiones. Aunque un contador podría insuflar otra mirada (ya lo decía -y lo demostraba- el profesor de Cs. Económicas Oscar Barbosa). Aunque otros que no son contadores insuflen la misma mirada.
No hace falta nada más para instalar la miseria en la universidad y en todo lo que la universidad toca. ¿Pruebas? La tecnología que utilizan las mineras es cada vez más eficiente en un sentido: extraen un porcentaje cada vez mayor del mineral, pese a que este se presenta cada vez más escaso y disperso. Esto se logra porque la inteligencia se aplica pura y exclusivamente en búsqueda de la rentabilidad económica. Clinc caja y punto. Sin embargo, la tecnología que emplean las mineras es cada vez menos eficiente en otro sentido: los desmanes sociales y ambientales (y económicos de las poblaciones afectadas) son cada vez mayores y más irreversibles. Es que nada de la inteligencia aplicada al desarrollo tecnológico se ocupa de minimizar los impactos que acabo de mencionar. Cuando lo primero es hacer clinc caja, termina por no existir nada más que el clinc caja.
La lógica del “contadoriado” es la lógica del colonialismo y por lo tanto la lógica de la miseria universitaria. La UNER ya debería estar harta de ella.
Señores Fernández y Stang, muchas gracias por sus “buenas intenciones”. Gracias, pero no gracias.
Gerard es solo el candidato…
Por primera vez en años la UNER se enfrenta a un proceso electoral donde existen tres propuestas para representar a la institución.
Las tres formulas coinciden en su diagnostico de situación y que la institución debe realizar un profundo cambio, ¿Será solo discurso o alguna de las tres tiene la vocación de una renovación basada en el trabajo conjunto con acuerdos programáticos basada en el respeto mutuo y asumiendo la voluntad de la mayoría?.
Resulta un gran avance que luego de tantos años de normalizada la UNER que se puedan presentar alternativas al proyecto dominante que pretende su continuidad.
El gran interés despertado ante el surgimiento de propuestas ha desatado además, el sano debate y la interpelación de los candidatos que representan ésas propuestas.
Ante esto, ha surgido un profundo cuestionamiento acerca de uno de los candidatos a Rector, el cuál manifiesta públicamente en su currículum haber sido Secretario Académico en el periodo de la dictadura militar entre los años 1980 y 1984. Tal caso, no resulta ser nuevo en la UNER, ya que en otra oportunidad hubo un candidatos que poseía semejantes cuestionamientos, pero frente a éstos se llego a que dicha candidatura fuera retirada o por lo menos no recibiera el apoyo de gran cantidad de electores de la Asamblea Universitaria; situación que en nada se parece a la presente, a la luz de la firmeza en el sostenimiento de la candidatura del Ingeniero Gerard.
Quienes apoyan la candidatura de Gerard, aducen que: “…esta situación ya fue dirimida oportunamente…”, “que las denuncias solo se deben a un operativo de prensa por cuestiones electorales…”, “que son canalladas de quienes quieren confundir al electorado…”, “…que son chicanas de sectores que quieren ensuciar la memoria de lo que paso en la ultima dictadura…”, ”que…”.
La realidad, es que muchos de los integrantes de la Universidad manifestaron no conocer esa situación, la cuál fue sacada a la luz a raíz de las denuncias públicas realizadas en medios de comunicación y a través de cadenas de mails; situación que me parece adecuado siendo yo una de las denunciantes; pues quienes cuestionamos una candidatura por semejantes fundamentaciones merecemos tener su derecho de ponerlo en consideración ante la Comunidad Universitaria como así también de la sociedad en general.
Si hay algo que está claro en la UNER, es que su historia ha sido conducida por un sistema de premios y castigos: aquellas Unidades Académicas que no apoyaron a la formulas ganadoras, debieron resignarse a gestiones relegadas a funcionar con presupuestos ajustados, invalidando acaso toda posibilidad de crecimiento y desarrollo de propuestas que tal vez hubiesen significado un modo diferente de pensar la Universidad.
El miedo, que fundadamente tienen algunos electores de manifestar su disidencia, se basa en los actos que pueden revisarse en la historia de crecimiento o retracción de cada Facultad, y en quienes “deberán hacerse cargo de las consecuencias…¿?”.
La falta de un debate sano y serio en la Universidad, ha llevado a extremos que pueden resumirse en el “no dialogo”, en donde los que ejercen el poder no escuchan a quienes se atreven a manifestar su disidencia, y por el otro lado, sectores en donde encuentran como única forma de hacer política los agravios y descalificaciones personales a las cuales tampoco adhiero.
Gerard, es solo el candidato, su candidatura se basa en la necesidad de mantener el “status quo” de los que tienen el poder en la Universidad y pretenden seguir haciéndolo, basado en al continuidad absoluta de sus miembros a partir del apoyo del brazo de la UCR en la Universidad y llamativamente también un sector del peronismo identificado (al menos eso dicen) con el gobierno provincial de Sergio Urribarri.
Ante esta situación surgen varios interrogantes:
¿Puede la Asamblea Universitaria avalar un candidato a Rector con semejantes antecedentes expuestos?, respuesta que muchos dirán que si se puede, y esta a la vista que a la fecha no existen impugnaciones a la misma.
¿Debe entonces la asamblea votar este candidato? Esto será develado en próximo sábado 24 de abril.
¿Puede la comunidad de la UNER ungir como representante máximo, a quien fuera funcionario de la última Dictadura?
Los resultados de esa elección reflejarán, si se decide por la continuidad del proyecto actual, la contradicción existente en la UNER.
La Asunción de Gerard como Rector, dejará a la vista la realidad de un grupo que gobierna una Universidad que sus discursos acuerda con la Legislación Nacional y Provincial con respecto a décadas malditas de la historia Argentina que les costo y les cagó la vida a cientos de miles de Argentinos; pero en la práctica como tantas otras veces (lamentablemente muy seguido últimamente), esconde ésas banderas democráticas para no perder los espacios de poder que detentan.
Ante esto, queda más que claro que los únicos responsables de la elección del Rector son los Asambleístas, a la fecha y dadas las elecciones en la diferentes Unidades Académicas, ya sabemos quienes son incondicionales a este proyecto político, que implica seguir en el mismo camino a costa de validar con su voto esta situación de irregularidad manifiesta.
Si la mayoría de los electores de la Asamblea así lo deciden recaerá en ellos la última responsabilidad de los destinos de la UNER y la continuidad de proyecto actual entonces comparten la misma ideología, ya que el Ing. Gerard es SOLO EL CANDIDATO.