Cantard reelecto con voto cantado

Reenvío la carta de Hugo Kofman que me hizo llegar una compañera de la UNL sobre la reelección de Cantard. Creo que es interesante y que nos interpela
respecto al proceso eleccionario en la UNER, de lo que no debe pasar aquí,
de la necesidad urgente de una asamblea universitaria que sea capaz de
discutir sobre política y no que simplemente se constituya como un colegio
electoral cada cuatro años para elegir al rector.
Como muchos de Uds. sabrán, en la UNER no se ha convocado a la asamblea
universitaria desde la última elección a Rector, a pesar de que el estatuto
establece que debe reunirse al menos una vez al año. También que, luego del
“debate” sobre el tema fondos de la mina alumbrera, el Consejo Superior
aprobó el pedido de ASAMBLEA presentado por un grupo de Consejeros
Superiores (los mismos que se oponían a la aceptación de los fondos de la
alumbrera) y que el próximo año (se supone) vamos a tener una asamblea
universitaria convocada para debatir y tomar decisiones sobre presupuesto y
origen de los fondos. Deseo que en esa oportunidad seamos capaces de
involucrarnos como universitarios en un debate serio sobre el presente de la
universidad pública y sobre los futuros posibles que se avecinan. Espero que
no vuelva suceder lo que pasó en la reunión de consejo superior donde se
aprobaron los fondos de la alumbrera, donde la práctica de levantar la mano
sin sentirse obligados a fundamentar los por qué de esa decisión primó entre
los consejeros de la mayoría. Ojalá no reproduzcamos en nuestra universidad
las prácticas neolibeles tan exitosas en la UNL.

Laura Naput

CANTARD REELECTO CON VOTO CANTADO

Hugo Kofman

Profesor Universitario.  Integrante de Proyecto Sur

En una sociedad pluralista, en la que
distintas corrientes se disputan la representación política, no
puede dejar de llamar la atención que en la Asamblea Universitaria de
ayer hubiera un sólo candidato a Rector, y que casi el 96% de los
electores lo hayan votado. Este hecho es exhibido con orgullo por el
reelecto Albord Cantard, como supuesto resultado de sus políticas de
consenso y excelencia hacia el interior de la UNL, y de
inclusión hacia la sociedad. Ésta es la imagen que reproducen los
medios, y por lo tanto la única que puede llegar a la mayor parte de
la ciudadanía. Cualquier opinión discrepante queda condenada a
circular en círculos minoritarios, normalmente por ser objeto de la
autocensura mediática: mecanismo más perverso que la propia
censura.

Una Asamblea Universitaria donde no existen
propuestas alternativas, donde el debate en todo caso puede quedar
reducido al derecho a expresarse de una ínfima minoría que no es
escuchada ni tenida en cuenta, o que es reprimida hasta con violencia
cuando su voz se hace insoportable para los intereses del privilegio y
de la entrega. Como en el caso de la protesta frente a las compañías
mineras que saquean nuestras riquezas y contaminan nuestras aguas y
medio ambiente… Pero aportan fondos para la universidad.

Todo parece ser de maravillas en la UNL.
Dejemos de lado por un momento el hecho de que se ven muy pocos
rostros morenos en sus aulas, que los hijos de los trabajadores que
construyen el país no tienen posibilidades reales de cursar estudios
universitarios por razones socio económicas, que los exámenes de
ingreso sólo son accesibles para quienes pueden pagar los prósperos
institutos privados que se dedican a preparar a los aspirantes,
que hay carreras fuertemente aranceladas, etc. Supongamos también que
todos los docentes estén de acuerdo con las políticas oficiales. Aun
así, igualmente podrían postularse distintos candidatos, incluso por
simples razones económicas: el sueldo del Rector es más del doble
que el mayor sueldo de docente universitario con máxima antigüedad.
Aspirar a un cargo de esa naturaleza no deja de ser un derecho
legítimo. De hecho en la mayoría de las universidades nacionales
siempre compiten distintos postulantes. En la UBA siempre fue así, y
eso no melló sino que hasta fortaleció su prestigio. Normalmente,
detrás de los distintos candidatos se encolumnaron diversas fuerzas
políticas, y el debate se hizo público, incluso con movilizaciones
estudiantiles.

Personalmente prefiero ese desorden antes que el mero trámite del levantamanos de este unicato, que se ha
venido consolidando a lo largo de muchos años. No por casualidad bajo
el liderazgo del Ing. Barletta.

Pero normalmente los hechos visibles no
resultan suficientes para entender o explicar este tipo de
fenómen. Las políticas más sustanciales se hacen desde las
sombras, y no estaría de más mencionar y enumerar algunas de ellas:

1) Carreras docentes fulgurantes fabricadas a medida, para poner en
la gatera un candidato a Decano o a Rector.

2) Eliminación real de la autonomía de las facultades, mediante
el manejo rectoral de las plantas docentes y de los presupuestos.

3) Sistema electoral orientado al enmascaramiento y atomización de
la disidencia: inexistencia de representación de minorías en los
Concejos Directivos de las Facultades (ausencia de listas con
representación proporcional), y sistema de voto firmado a Rector en
la Asamblea Universitaria.

4) Amplia utilización del mecanismo de premios y castigos, tanto a
nivel institucional como individual a través de la centralización de
decisiones. Es simple: /un opositor abierto que se olvide de concursar
un cargo superior, o que desde ya se resigne a perderlo con un
principiante que viene del riñón oficialista/. Ni hablemos de que se
aventure a presentarse como candidato a Decano o Rector. Así de
simple, pero todo legal.

Vamos concluyendo con un par de preguntas
que hacen a la supuesta responsabilidad y función social de la UNL:
¿Que opina la Institución o sus voceros especializados en el tema,
sobre la inminente modificación de la ley provincial que acercará la
fumigación tóxica a 100 metros de las viviendas en la provincia
sojera de Santa Fe? ¿No es un tema que le compete?

Hasta ahora el silencio, lo cual es toda una
definición. Los hechos nos indican que la Universidad Pública,
sostenida con los impuestos que todos pagamos, está en realidad al
servicio de intereses privados minoritarios, y que hay sobrados
motivos para luchar por una transformación profunda de sus
estructuras y sus funciones. Para que tengamos una Universidad al
Servicio del Pueblo.

Santa Fe, 24 de noviembre de 2009

02A

1 Comment

  1. Estimad@s colegas, me parece saludable el interés de Laura en relación a la necesidad de debatir acerca de la situación de nuestra universidad y sobre los futuros posibles que se avecinan. Aunque no soy tan coincidente con su deseo de que “ojalá no reproduzcamos en nuestra universidad las prácticas neoliberales tan exitosas en la UNL”. Digo esto porque esa afirmación parecería que supone implícitamente que estamos mejor en nuestra UNER que en los vecinos de la UNL, lo que (al menos conociendo la situación de algunas de nuestras facultades) creo que no es correcto.

    El neoliberalismo implica un vaciamiento de la universidad pública y un gradual y sistemático proceso de alejamiento de la institución con los intereses de los sectores populares que la sostienen. Implica la falta de una democracia verdadera en su funcionamiento, el deterioro manifiesto de las carreras de grado, la carencia absoluta de proyectos, la falta de compromisos con los sectores mayoritarios de la sociedad, la despreocupación por la calidad académica, la inexistencia de estrategias y de acciones de extensión, la distancia enorme entre las necesidades de gran parte de la población marginada con la mayoría de los proyectos de investigación, la despreocupación por lo que sucede en las aulas, la inexistencia del debate político en los órganos de conducción, el peso de la inercia burocrática en las decisiones ante cualquier propuesta académica de cambio, etc, etc, etc. Esta realidad, ¿es ajena a lo que sucede en nuestros pagos chicos?

    Con similares preocupaciones envié a este foro hace algunos meses algunas dudas y reflexiones (que reenvío en este mensaje). Mi intención era la búsqueda de opiniones que enriquecieran la visión y clarificaran mis puntos de vista. Preguntaba entonces si esas preocupaciones podrían ser válidas o estaban “fuera de época”. Quizás porque existían varios temas en debate, en ese momento no tuve ninguna respuesta. Ojalá como dice nuestra colega Laura, se desate un debate esclarecedor y que a la vez invite a movilizarnos para intentar cambios reales en nuestro espacio más cercano, como base de operación para procurar a la vez cambios mayores en el contexto.

    Un abrazo.

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