No nos adaptamos a este mundo perpetuamente resbaladizo (1):
¿Y la discusión acerca de un presupuesto genuino?
En función de lo acaecido en la última sesión de Consejo Superior y de las declaraciones del Rector de la UNER, situación paradójica, que deja entrever una clara intención de vaciamiento al debate político-académico que se está gestando en la UNER, exhortamos públicamente al rector de esta casa de altos estudios a justificar y fundamentar políticamente la postura del órgano que dirige nuestra universidad.
Históricamente la subversión, el intento de desembarcar en otros puertos en estos ríos de la historia, han sido tildados de “violencia” “amenazas”…, estas declaraciones del Rector tienen un tinte reaccionario, conservador; pero muy por el contrario su discurso se esconde solapadamente detrás de los escudos de la “democracia” y el “compromiso”, atacando a quienes entendemos la política como un acto que implica la deliberación pública acerca de lo que nos concierne como participes de las vivencias y decires cotidianos de la UNER, como declaró nuestro rector en APF digital.
¿Acaso quiere que renunciemos a la lucha por un presupuesto genuino que dignifique el quehacer intelectual al interior y exterior de la universidad?
En sus declaraciones el rector alude al terror infundido por quienes proclamamos y exigimos la palabra, la discusión y la escucha. Terror nos causa a nosotrxs que la universidad, ésta productora de conocimientos como él dice, acepte la entrada violenta de fondos esclavistas, saqueadores de nuestro patrimonio y nuestra dignidad, irrespetuosos de nuestros derechos humanos, ¡sí! esos mismos que él dice conciernen a todos.
Marcuse (1968) agudamente nos dice al respecto: “Nos sometemos a la producción pacífica de los medios de destrucción, al perfeccionamiento del despilfarro, al hecho de estar educados para una defensa que deforma a los defensores y aquello que defienden”, quizás es esto lo que desea nuestro Rector, pero muy alejado está de defender e intentar preservar como declara lo que tantos años le logro conseguir a la universidad pública. Al respecto quizás sea pertinente recordar que en aquella lucha, la del 18´, la libertad era el precepto supremo: ¿Es compatible tal precepto con la aceptación de los fondos de la minería contaminante?
Y levantando estos estandartes es que exigimos intervenir genuinamente en el gobierno de nuestra propia casa (2).
(1) Febvre, L. (1992) Combates por la historia. Barcelona: Ariel.
(2) Roca, D. (1918) “La juventud universitaria de córdoba a los hombres libres de Sudamérica. Manifiesto Liminar”. EN 1918-1998 La Reforma Universitaria. Argentina: La Página S.A.

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