Envió nota de El Diario para compartir la bronca. La dirección de la FUER (que asumió autoproclamada, con corrupción y antidemocráticamente. Federación que no está reconocida por cuatro Centros de Estudiantes por irregularidades en el Congreso como compra de votos y vicio de voluntades e impugnaron su congreso) se da el lujo de salir a dar declaraciones impunemente sobre el proceso que hemos venido dando en las facultades en el rechazo de los fondos. Hablan de “conducta ejemplar” cuando sólo han utilizado a la Federación como trampolín político:
El gobierno provincial acaba de designar como funcionarios políticos con el decreto 3.403/09Gob del 02/09/09 a dos militantes universitarios del CEI, ellos son LEONEL WALDEMAR WESHEIM, DNI 26.241.086, integrante de CIENCIAS ECONÓMICAS (CEI-JUP) y JUAN PABLO EMANUEL ENRIQUEZ, DNI 28.591.899, presidente de la FUER (el “autoproclamado” presidente de FUER).
A ellos los designan al frente de un organismo que dice el decreto que tiene por finalidad la “Coordinación de Políticas Universitarias que permita el desarrollo de programas y actividades que contribuyan a la formación de jóvenes universitarios entrerrianos con compromiso político-social”.
Lean las declaraciones imperdonables (que hablan de lo “ocurrido” en el CS) de estos funcionarios del urribarrismo…
(Vaya si se hace necesario recuperar esa FUER de las manos de estos corruptos…)
Ver más: http://www.eldiariodeparana.com.ar/textocomp.asp?id=178816

Así como no se podía esperar otra cosa de AGDU, tampoco podía esperarse otra cosa de la FUER.
Ahora bien, los pendejos federados ¿realmente creen que todo este lío viene a cuento de las próximas elecciones de CDs y CS nomás? Pues, entonces, hagamos algo para que pierdan la esperanza de que todo pueda terminar con un simple acto comicial. Empecemos a redactar propuestas. En mi opinión ha llegado el momento de refundar los órganos de co-gobierno universitario para que nunca más, en la institución de la intelligentzia, se imponga el parecer de los imbéciles. Para que nunca más el autoritarismo directo pueda esconderse bajo la cáscara de la democracia indirecta.
Juan Manuel Castagnini, Hugo Cives, José Dorati, Miguel Fernández, Mauricio Friedrich, Héctor Gaillard, Jorge Gerard, Rosa Gorelik, Carlos Guitar, Eduardo Muani, Jorge Pascuccielo, Jorge Pepe, Elías Stang,
Gabriel Villanova, Leonel Wesheim, Juan Pablo Enriquez contaminan la UNER. Pero limpiarla no es cambiar los nombres en el poder, aunque también haya que cambiar los nombres en el poder, para que algún día a nadie le importe el poder.
Y esta canción, que es un cover de ese grupo de rock y folklore que tanto nos gusta y que se llama Arbolito queremos dedicársela a nuestros amiguitos en la FUER con toda compasión, y dice…
Vamos todos…
Decí que a mi no me importa el poder /
Igual voy a tratar…
de joderte siempre siempre siempreeeee.
Mirá que loco no? Piedra libre para la FUER detrás de los cabezones de la UNER!! Hace rato vengo siguiendo (y adhiriendo a) la lucha por el rechazo de los fondos de la minera, y nunca me hago tiempo para escribir en uner debate, pero hoy siento NAUSEAS. NAUSEAS de ver a los los mismos de siempre haciendo las mismas chanchadas. NAUSEAS de que una FUER ausente y funcional al gobierno hable en nombre de los estudiantes. NAUSEAS de que un docente(?) de la facultad de ingeniería justifique el holocausto nazi sin pelos en la lengua y sin consecuencias (hasta el momento, Friedrich… hasta el momento…). NAUSEAS de que se victimice a estos hijos de puta (si se me permite la licencia poética) por haber recibido un par de cantitos. NAUSEAS por Friedrich, por las “conducciones” de FUER y AGDU, por Asueta, por la hipocresía, por la obsecuencia. Al menos, sabiendo el origen de mis nauseas, sabré a donde dirigir mis vómitos. Perdón por lo escatológico, pero me gana la indignación. Fuerza y a seguir luchando!
“si ellos dicen la verdad, seguiremos mintiendo… ley de cerdos angurrientos”
No he querido participar de esta discusión pues no quise ofender a nadie ya que la manera de expresarse de muchos me parecía no apropiada. Coincido con Guillermo Luciano que, a pesar de tener una postura pública y conocida, y que la dijo sin tapujos, abogó por la tolerancia y el debate sin insultos de las ideas.
Este Sr. Marcelo trata de “imbéciles” a varios de mis conocidos. Con algunos de ellos tengo excelente relación de trabajo y en la Universidad construyen, y mucho, con su trabajo y sus actitudes en todo sentido.
No creo que corresponda llamarlos imbéciles, al menos a todos en paquete, solo porque no tuvieron la decisión en el sentido que quería un sector.
La tentación de pensamiento hegemónico y la falta de preparación para el disenso es algo que nos está caracterizando cada día más.
Coincido totalmente con la Opinion de Rogelio, hay que construir con hechos y no con charlas de cafe.
Estimado Rogelio: en primer lugar me parece muy apropiado que se exprese por este medio, incluso en disidencia con lo manifestado mayoritariamente aquí. Eso es lo que le reclamábamos a los consejeros que votaron por aceptar los fondos: que emitan sonido, que argumenten su posición. Probablemente en Bromatología, donde trabaja Guillermo Luciano, sí hubo discusión y se manifestaron sus pareceres, pero le aseguro que en el plenario del Consejo Superior no lo hicieron.
Por otra parte hay algo que tenemos que discutir más profundamente: cuáles son los disensos admisibles, qué significa la libertad de expresión, en qué consiste la representatividad en nuestros órganos de gobierno… Estoy pensando en esto: cada uno de nosotros debe tener la libertad de decir lo que quiera, pero a su vez debe hacerse responsable de lo que ha dicho. Entonces, si manifiesta que hay que exterminar a todos los guaraníes de sexo masculino, entonces merece nuestra condena. No debe ser impune decir cualquier cosa.
Si hay quienes con sus acciones, con sus voces (y en perfecto conocimiento del efecto que tiene la minería a cielo abierto) establecen que los diaguitas catamarqueños –de ambos sexos– deben aspirar, beber y comer en un ambiente tóxico, entonces por mi parte los considero responsables en cuanto a la salud de los mencionados originarios.
Cabe preguntarse cómo personas respetables con las que compartimos relaciones laborales, familiares o vecinales, gente con gran preparación profesional, o con importante presencia pública, o simplemente personas capaces de amar a los suyos, contribuyen –con su acción e inacción selectiva– al sostenimiento y desarrollo de proyectos con diferentes niveles de exterminio involucrado. Sobran ejemplos en nuestro país y en el mundo, de sociedades “civilizadas” que convivieron y contribuyeron al fascismo. Por eso, cuando los que están cerca nuestro “meten la pata”, el colectivo, la sociedad, el conjunto de los que estamos a su alrededor, no debemos palmearles la espalda sino abrirles los ojos, convocarlos a la reflexión.
Entonces, tal vez sea más cortez evitar la calificación de imbéciles para no atormentar el bienestar de los distinguidos señores que habilitan la continuidad del saqueo y la muerte. Yo creo que es mejor ser frontales, porque están en juego graves consecuencias sanitarias y ambientales. Pero la preocupación mayor me parece que debería orientarse a aclararnos en qué consiste una democracia, cuáles derechos son irrenunciables, qué grupos humanos requieren mayores garantías, y cómo se pone en marcha el verdadero autogobierno, el gobierno de los pueblos, algo bastante distinto a este mecanismo burocrático que tenemos, encarnado en sujetos que por su acción –al menos en este caso particular– demuestran que no están a la altura del espacio que ocupan, reticentes al diálogo y al debate, y por supuesto responsables de una decisión inadmisible.
Saludos muy cordiales.
En primer lugar, me permito una observación: reconozco en espacios como este, una de las tradiciones más antiguas y valiosas de la universidad: el debate de ideas acerca de lo público. Por eso, y pese a todo, me alegra participar de este acontecimiento que, como tal, no ocurre por azar sino que es quizá, la manifestación de viejos procesos focalizados hoy en un tema particular. Si eso aparece bajo la forma de “conflicto” aunque duela, dicen los que saben, a veces tiene la virtud de destapar y permitirnos ver algunas cosas.
En segundo lugar, si acordamos con lo anterior, creo que no hacen falta los insultos aunque asentí cuando Fontanarrosa, en su último discurso en el Congreso de la Lengua, defendió el valor insustituible de las denominadas “malas palabras” para expresar ciertos estados de ánimo o conceptos que no podían comunicarse por las otras, las “buenas” y correctas.
Pero más allá de este recuerdo al querido Negro, creo que a veces no hacen bien porque nos descalifican frente al otro, que encuentra justo ahí, el motivo para ofenderse, y desde su punto de vista, tiene razón. Pero digo que a veces no sirven -aunque se las entienda como emergentes de una situación que las suscita-, porque interrumpe el debate de ideas, en este caso, ético, político y educativo.
En tercer lugar, animémonos a hablar de la violencia, de todas las violencias… las manifiestas y las encubirertas, las que se ejercen por acciones concretas de sujetos concretos y las que ocurren por omisión y silencio, las que toman la forma de amenaza abierta dicha en palabras y la que se esconde en procedimientos formales aparentemente neutros. Creo que hablar de estas violencias y reflexionar sobre las formas de su naturalización, nos haría bien a todos. En las instituciones sociales hay muchas formas de violencia solapadas. y no es bueno negar su existencia invocando, solamentem el uso de mecanismos formales de participación democrática.
Por último, mi estimado Marcelo Benedetto, coincido con vos que muchas veces son las acciones las que dan prueba contundente del compromiso, los proyectos y la responsabilidad institucional y que también son las acciones y el modo de llevarlas a cabo, las que transparentan nuestra ideología. Pero no denostemos el uso de la palabra, menos en la universidad. Creo que nos hace bien parar, de vez en cuando -como en un día feriado como hoy- y permitirnos pensar por qué, cómo y con quienes hacemos lo que hacemos.
Un saludo cordial.
Hola: me siento desfraudado por el voto de nuestro representante docente de la Facultad de Ingenieria ya que fue a contrapelo de la opinión mayoritaria de todos los estamentos de nuestra Facultad, pero de ahí a tratarlo de imbécil o fascista, hay un largo trecho.
Cordiales saludos.
Simplemente, hacer uso de palabras “malas”, alude a un formalismo, la violencia simbólica que día a día se ejerce en la universidad -entre otros tantos lugares- dan cuenta de una mera preocupación cosmética. La mayoría de las voces de la Universdad han rechazado los fondos, considerando que la actividad minera a cielo abierto, contamina y mata. Los “represetantes”, haciendo uso de su acostumbrado corporativosmo e intereses personales han ejercido violencia sobre quienes creen representar. Yo les diría a todos ellos, a quienes votaron a favor, que se expongan por todas la facultades con los docentes, estudiantes y la comunidad toda dando su fundamento. Creo que más allá, de gritos, cánticos e incluso algún que otro insulto, nada se compara a ir abiertamente en contra de la expresión de muchas voces y no decir nada, no fundamentar. Yo le pediría por ejemplo al señor Stand que ha participado de este espacio con su palabra que no se guarde y nos cuente porque votó lo que votó?.
Para terminar, violencia es el voto que contamina, hemos aceptado dinero sucio, las migajas del un negocio que produce la muerte y el exterminio de pueblos originarios, del habitad, de las aguas, de ecosistema, en fin, se puede decir tanto. Aceptar esos fondos no es otra cosa que legitimar una forma de capitalismo extractivo y con esto, para los que hacen análisis semiótico de lo que se escribe aquí, no quiero decir que haya capitalismo malo y otro bueno, simplemente que la fase actual del capitalismo neocolonial es extraer riqueza, energía, recursos naturales, y el precio que debemos pagar es demasiado alto, es una ironía realmente que desde la universidad se legitime la destrucción humana y ambiental. En una palabra, en este foro y en muchos ámbitos se rechazaron los fondos, no vi en ningún lado manifestaciones a favor que muestren que los consejeros que aceptaron los fondos hayan deliberado o que expresen la voluntad de las bases. Simplemente han actuado con la sobervia de su voto, y esto no es la cámara de senadores o diputados es una casa de altos estudios y donde la democracia aunque sea indirecta supone espacios delibarativos y de diálogo. Nunca escuchamos como defendían su posturas, aquellos que violentaron a la minoría del consejo, que me parece que en realidad somos la mayoría de la universidad – quienes rechazamos los fondos.
Saludos.
Considero que Susana dijo algunas cosas interesantes: lo de la importancia de las palabras y también, y suscribo totalmente, el valor de los silencios. En ese sentido quisiera saber qué piensan los consejeros que estuvieron ausentes. Porque esa ausencia, que puede estar bien justificada, puede ser el silencio del no compromiso, el silencio del no jugarse, el silencio del quiero pero no puedo, el silencio del deseo pero no me animo, entre muchos otros motivos posibles. Desconozco si alguno de ellos ha dicho algo en este debate abierto, porque muchas veces hay colegas que firman con nombre solamente o son sobrenombres que desconozco.
Y diría más. Exijamos a nuestros consejeros -por lo menos me siento con derecho a exigirle a los consejeros docentes- a que hablen.
Me parece que en este momento el asunto Fried…. es ya un hecho consumado, terminado y no vamos a adelantar nada haciendo catarsis. El ya sabe lo que se piensa de su intervención. Así como los otros consejeros ya saben lo que se piensa de sus silencios y de sus votos. Hagamos hablar a los mudos; no dejemos que queden como mudos, sino que hablen -ahora interpelados-, que hablen con su palabra o con su silencio.
Ellos están tan comprometidos como los que votaron.
La gente que voto como voto (en contra de lo que plantea “la mayoría” de las personas que visita este sitio ), lo hicieron porque no están convencidos de que rechazar los fondos sea una estrategia que pueda revertir nada. Y la no aceptación de dicha posición (perfectamente respetable, por supuesto) no los hace asesinos, ni responsable de la muerte de los pueblos originarios ni de ninguna de las otras chicanas que últimamente se están esgrimiendo en este y otros ámbitos. Como bien plantea Susana, es bueno reivindicar el debate. Y en el debate existen disensos y es necesario aprender a convivir con ello. De eso se trata la democracia. Entender que en el mundo existe una verdad absoluta, propiedad exclusiva de una minoría iluminada, solo tiene que ver con actitudes fascistas.
Jajaja, Daniel no comprende la diversidad de origenes de quienes rechazamos los fondos, y apela al latiguillo gastado de las críticas a lo que denomina izquierda iluminada y fascista (en este y otros comentarios).
Es facil afirmar que aceptar los fondos “no los hace asesinos, ni responsable de la muerte de los pueblos originarios”. Es facil si bloqueamos del análisis las consecuencias que tienen sus decisiones. Aunque cierren los ojos, se convierten en cómplices (¿o cómo le llamás a aceptar botines logrados mediante delito?)
Y si estuviesen realmente convencidos de hacer algo contra la minería a cielo abierto, podrían proponer alguna acción. Porque aceptando sus regalías no veo cómo vamos a expulsar este tipo de explotaciones. Que estrategia extraña que eligieron…