Habiendo sido notificada que debo “regularizar” mi situación por haber tomado en préstamo un par de libros de secundaria para mi hija por lo cual no puede procederse a la desafiliación de Agdu presentada en fecha 30 de abril pasado, he respondido de la manera siguiente:
Paraná, 18 de mayo de 2009
Sr. Secretario de AGDU
Hugo Pérez
Con tristeza y vergüenza ajena me he notificado de su nota del 12 de mayo del corriente en la que me solicita regularice mi situación por los libros que tomé en préstamo.
Mi situación no es irregular. Con la conducta habitual que me caracteriza debería devolver los libros que retiré conforme a la normativa gremial vigente al momento de retirarlos, es decir, a fin de año. No tengo inconvenientes en devolverlos en este momento, lo que hago en este acto, sin perjuicio de que mi preocupación está puesta en tratar de comprender cómo es que ante el hecho definitivo de mi alejamiento de la institución que debería representarme, lo único que le preocupa a quien maneja la institución es un par de libros y no el alejamiento de un centenar de afiliados.
Me creí ciertamente temeraria cuando los caractericé públicamente de burócratas sindicales, luego de la Asamblea de Villaguay, cuando un grupo de diez afiliados intentábamos ejercer el derecho de debatir, argumentar y construir posiciones consensuadas en el ámbito de una asamblea soberana y fue denegado por una simple y caprichosa “moción de orden”. Quedó claro en dicha oportunidad el lugar del poder vs el lugar de los argumentos.
Esto sí que colma la apreciación, esto sí que constituye un “lecho de Procusto”. Pero les da a nuestros hijos que están en la secundaria, una oportunidad para atisbar las prácticas de los adultos.
Sin otro particular, me despido con el respeto que merece
Lic. Elena Riegelhaupt
Profesora Titular
Facultad de Trabajo Social UNER

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