gente, reenvio el editorial del boletin del gremio de los docentes de cuyo. esta muy bueno, creo que plantea muy bien como esta la
situacion. cosa de empezar a discutir…
un abrazo
la jesU
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Por un Plan de Lucha Nacional de los Docentes Universitarios por aumento salarial, estabilidad laboral, jubilaciones móviles y por aumento presupuestario
Asistimos a una profunda crisis económica mundial, tal vez la más grave de la historia del capitalismo. Economistas, como el Premio Nobel Paul Krugman, vienen alertando sobre la duración y profundidad de la misma, y sobre la necesidad de reconocer “la realidad de que bien podríamos estar cayendo en un abismo económico, y, si sucede, será muy difícil volver atrás” (Krugman, P. “Al borde del precipicio”, en Los Andes, 15/02/09).
El gobierno nacional, los provinciales, y los grandes grupos económicos pasaron de ignorarla, argumentando el “desacople” de nuestra economía, a usarla ahora como excusa. Recientemente la Presidenta de la Nación se refirió en un mismo discurso al “vendaval de la crisis” y a la existencia de “pobreza estructural en la Argentina”. Utilizó la pobreza de Tartagal y los anuncios de auxilio económicos a los desvastados pobladores para pedir que los trabajadores no reclamemos aumentos de salarios (Ver diarios del 13 de febrero de 2009).
La Presidenta seguramente no recordaba el convenio por 40,7 millones de pesos destinados al “control de erosión y estabilización del cauce del río Tartagal, la construcción de defensas contra la erosión hídrica en Mosconi y Vespucio,….la relocalización de viviendas e infraestructura en Tartagal”, firmado por los ex Néstor Kirchner y Juan Carlos Romero, en el 2006 luego de las inundaciones de ese año (La Nación, 7/04/06). ¿Y las obras? ¿Y la plata?
Tal vez, el demorado “descubrimiento de la pobreza” realizado por la primera mandataria se deba al exceso de celo puesto en su tarea por eficiente funcionario Guillermo Moreno. Como señala Claudio Lozano, “el Gobierno, vía manipulación del INDEC, subestima la problemática social ocultando 3,5 millones de pobres y 2,5 millones de indigentes” (Perfil, 21/02/09).
Las anécdotas sirven para ilustrar el debate actual. ¿Debemos renunciar a nuestra lucha salarial en nombre de los pobres estructurales? ¿Aceptamos el presupuesto universitario actual para no afectar las obras de infraestructura? ¿Somos nosotros, los docentes universitarios, los portadores de la “avaricia” que “hace hervir la sangre” de la Presidenta al contrastarla con la pobreza?
¿No será hora de mirar a los causantes del desastre en Tartagal? ¿No habrá que investigar los desmontes forestales para plantar soja y la actividad de Repsol en la zona? (Critica, 15/02/09). ¿No es hora de reflexionar sobre los efectos de demorar 14 meses la reglamentación de la Ley de Bosques y de vetar la Ley de Glaciares? ¿No será la hora de quitar el IVA a los productos de la canasta familiar y de gravar la renta financiera? ¿No habría que escarbar en la fortuna acumulada en muy pocos años por ciertos empresarios exitosos? ¿Para redistribuir la riqueza no debería hacerse la reforma impositiva?
Por lo dicho, y frente a la crisis, la gran pulseada es ¿quién la va a pagar?
El gobierno y los grandes grupos económicos plantean descargarla sobre los trabajadores y el pueblo. Los empresarios gritan a coro que no es momento para discutir salarios y que la prioridad debe ser el mantenimiento de los puestos de trabajo. Con este argumento, en realidad, se preparan para la rebaja de salarios y los despidos.
Comparan la crisis con un desastre natural y plantean que todos tenemos que ajustarnos el cinturón. Esto es falso, la crisis tiene causas políticas, sociales e históricas. Tiene responsables, que no son los trabajadores y el pueblo; por lo tanto deben ser quienes se han enriquecido y acumulado ganancias extraordinarias en estos últimos años los que paguen sus efectos.
La salida de la crisis pasa en uno de sus aspectos centrales por fortalecer y desarrollar el mercado interno. El instrumento inmediato para mantener y reactivar la producción es el aumento del poder adquisitivo de los asalariados. La lucha por aumento salarial y la estabilidad laboral no solo es por la defensa de nuestros derechos, sino que es el camino principal para enfrentar la crisis y lograr una salida de la misma a favor del pueblo y de la nación.
Los dirigentes sindicales traidores plantean canjear salarios por estabilidad, o aceptar suspensiones temporarias. Otros, conciliadores, simulan pedir un porcentaje y preparan arreglos por unos pocos pesos, mientras niegan que exista desempleo.
El propósito oficial explícito es dilatar la discusión salarial e imponer un techo lo más bajo posible, en torno al 10 % de incremento. La inflación proyectada por los economistas más conservadores se sitúa encima del 20 % para el 2009. En nuestro caso, para los docentes universitarios y empleados estatales, lo inmediato de la política del gobierno pasa por licuar los salarios vía inflación, negando aumentos salariales (o achicándolos al máximo) y aplicando un fenomenal ajuste presupuestario.
La paritaria de CTERA está funcionando como testigo para el conjunto de los estatales. El Gobierno ha ofrecido $200. La conducción nacional
de CTERA muestra una conducta cuanto menos vacilante, mientras una docena de provincias están resolviendo no iniciar las clases.
Es decir que este es el momento de la lucha salarial y de la defensa de la estabilidad laboral.
Una de las claves es la articulación de las luchas de los docentes de los distintos niveles y jurisdicciones, con los estatales en su conjunto. Debemos reclamar a CTERA y ATE que contribuyan a coordinar las luchas. Y exigir a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que abandone las componendas furtivas con el Gobierno Nacional y pase a unificar y encabezar las luchas dispersas en un verdadero Plan Nacional.
Otra clave es el debate profundo y democrático de todos los docentes universitarios, curso por curso, Facultad por Facultad, escuela por escuela, para encarar un plan de lucha nacional masivo y contundente. Nuestra federación CONADU HISTORICA tiene una gran responsabilidad porque puede convertirse en el eje vertebrador de este plan de lucha, uniendo a los docentes y asociaciones de base que aun no perteneciendo a la Conadu Histórica están dispuestas a luchar

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