CESE INMEDIATO del ATAQUE a GAZA
Ante el feroz y cobarde ataque del Estado de Israel a los habitantes palestinos de la franja de Gaza, las organizaciones abajo firmantes repudiamos enérgicamente esta nueva agresión imperialista.
No existe argumento ni justificación posible para tamaña y cobarde violencia contra todo un pueblo: los bombardeos israelíes no distinguen escuelas de comisarías ni hospitales de edificios gubernamentales. El Estado de Israel vuelve a demostrar su verdadero rostro como brazo ejecutor de las políticas belicistas e imperialistas yanquis en el Medio Oriente. Como desde hace 50 años, el pueblo palestino sufre su voracidad y sus ansias de expansión. La Franja de Gaza ya no es sólo un campo de concentración a cielo abierto: ahora es el territorio en el que se lleva a cabo un genocidio planificado por un estado terrorista y fascista.
Así lo reconocen y denuncian miles de judíos que en todo el mundo se manifiestan absolutamente en contra de lo que realiza el Estado que dice representarlos: “Judíos participaron prominentemente en la lucha de los trabajadores durante la depresión americana, en el movimiento de los derechos civiles, en la lucha en contra del apartheid sudafricano, en la lucha contra el fascismo en Europa y en muchos otros movimientos por el cambio social y político. La histórica y progresiva limpieza étnica de la población palestina de sus tierras por parte del Estado de Israel contradice y traiciona esta larga historia de participación judía en luchas de liberación colectivas.” Carta de la Red Internacional de Judíos Antisionista, en La Estrella Palestina – 3 de enero de 2009
Ante esta abierta violación a los derechos humanos de todo un pueblo, exigimos a los gobiernos provincial y nacional expresarse solidariamente con nuestros hermanos palestinos y evitar caer en la cobarde teoría de los dos demonios: aquí no hay dos ejércitos en guerra, sino un Estado terrorista atacando a un pueblo que lleva sufriendo 50 años de sojuzgamiento.
Por ello, exigimos y lucharemos por:
- Inmediato rompimiento de relaciones diplomáticas con Israel.
- Cese inmediato de las agresiones imperialistas de Israel contra el pueblo palestino, desocupando los territorios invadidos.
- Adherimos al llamado de Palestina al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel. Exigimos que se acuse por crímenes de lesa humanidad a los responsables políticos y militares de esta invasión
- Ayuda humanitaria para el pueblo Palestino y exigir al Estado de Israel el resarcimiento por los daños causados y la reconstrucción de lo destruido.
- Apoyamos la exigencia de la liberación de los presos políticos palestinos y de acabar con los encarcelamientos de líderes políticos, mujeres, niños y adultos palestinos como método de control y terror.
- FUERA SIONISTAS E IMPERIALISTAS DE PALESTINA Y MEDIO ORIENTE
- SOLIDARIDAD Y APOYO AL PUEBLO PALESTINO
Central de Trabajadores Argentinos (CTA) Paraná – Agrup. Rojo y Negro 1º de Mayo de AGMER – Corriente Clasista y Combativa (CCC) – Foro Artiguista Entrerriano – Corriente Estudiantil y Popular Antiimperialista (CEPA) – PCR y JCR

Nacho, agreguen a las reivindicaciones: “ruptura del acuerdo de libre comercio Mercosur-Israel” (especie de ALCA, que es injustificable, no sólo porque Israel es un estado terrorista, sino porque nuestro país y región son exportadores de productos sin valor agregado e importadores de productos con alto valor agregado). No basta con los gestos mediáticos de Chávez, que expulsó al embajador israelí, mientras no se tomen las medidas reales que pueden frenar la masacre. Boicot lo llama una larga y respetable tradición de lucha obrera; solidaridad real podemos llamarlo nosotros también.
Copio a continuación un mail –algo delirante, como es mi costumbre– que mandé a otra lista de discusión ayer y que podríamos titular “la imaginación al poder”.
Qué desastre.
Lo que está haciendo Israel es una locura, algo absolutamente demencial, aunque obedezca a cálculos muy fríos y a ninguna improvisación. Merece nuestra más enérgica condena. Merece que hagamos algo más aparte de “condenar” de la boca para afuera.
Israel ha decidido la utilización sistemática del fósforo blanco, que está prohibidísimo por todas las convenciones de guerra y es peor que el napalm, porque se pega a la piel, no se apaga con nada y quema vivas a las personas, lentamente, hasta el hueso. La crueldad y sadismo, absolutamente innecesarios, convierten a Israel en peor que los nazis y sus “discretas” cámaras de gas. Lanzan misiles desde 30 o 40 km sobre una población que se defiende con gomeras, sin agua potable, sin alimentos. Son, en este momento, más los muertos que Israel ha sufrido por el “fuego amigo” que por los “ataques” de los “feroces terroristas” palestinos.
Y, la verdad, que si un pueblo justifica las masacres que comete contándonos las masacres que ha sufrido durante miles de años, es porque ellos, quienes más deberían haber aprendido a amar a la humanidad, no han aprendido nada en milenios. ¿Para qué Freud, Einstein, Bashevis Singer y Buber? No todos los pueblos deciden tener una moral tan baja como el pueblo de Israel. A las pruebas me remito: jamás pero jamás un integrante de HIJOS, o de Madres de Plaza de Mayo, o de Abuelas de Plaza de Mayo o cualquier familiar o amigo de desaparecido en la Argentina (hubo una alta proporción de judíos desaparecidos en nuestro país) respondió con violencia física sobre los torturadores y asesinos. Y no crean ustedes que es fácil contenerse después de obediencias debidas, puntos finales, indultos, después de las burlas de De la Rúa… A lo sumo unos escupitajos a Massera, unos huevazos a Astiz, pavaditas. Pero hubo en ellos la decisión heroica, valiente, perdurable, de terminar con la lógica del ojo por ojo que sólo puede terminar con todos ciegos.
Seamos creativos otra vez: propongámosle al señor Obama, de origen musulmán, que le done al estado de Israel una porción de tierra que sea el doble que la que tienen en Medio Oriente. Que se mude Israel a Montana o a California. Que Estados Unidos le de, aparte de territorio, estímulos por desarraigo, subsidios a la producción, todo lo que necesiten para vivir con total confort en el país que tiene más judíos en el mundo. Y así, todos contentos: Los palestinos recuperan el territorio que les robaron en 1948 y la paz. Los judíos viven por fin en paz y mucho mejor que lo que viven en el Israel actual. Obama alcanza la cima de la popularidad mundial: le damos el Premio Nobel de la Paz en 5 minutos. A los desplazados (si debiera haberlos) en Montana o California también se les otorgan compensaciones y se los deja contentos…
Es fácil, se hace en un abrir y cerrar de chequera. Cuando de un día para el otro se decide entregar cientos de miles de millones de dólares a un par de banqueros, traficantes de armas, accionistas de las multinacionales de la guerra permanente, algo queda demostrado: se puede solucionar cualquier conflicto en el mundo, por más grave y complejo que parezca, cuando los que pueden intervenir, financiando la “solución final” a favor de la paz y la vida deciden intervenir a favor de la paz y la vida.
Mangiante.
PD: Tengo algunos amigos judíos, eh. Aviso, antes de que me acusen de antisemita.
Y acá va un poema, para el desconsuelo de todos los unerdebatientes. También este texto podría agregarse al parte de guerra de la Multisectorial, con la ventaja de que así el documento de nuestros luchadores adquirirá un tinte ligeramente menos burocrático.
Muin Basisu
Gaza, 1927
Yo, Tú, Él
(Traducido del árabe por María Luisa Prieto. Fuente: Poesía Árabe)
En su vocabulario no había árboles
ni flores…
En su vocabulario no había pájaros.
Sólo sabía lo que le habían enseñado:
matar a los pájaros,
y mató a los pájaros,
odiar a la luna,
y odió a la luna,
tener un corazón de piedra,
y tuvo un corazón de piedra,
a gritar: “¡Viva lo que sea!”
“¡Abajo lo que sea!”
“¡Muera lo que sea!”.
En su vocabulario no había árboles,
en su vocabulario no había
tú ni yo
porque él debía matarnos
a ti y a mí.
Sólo sabía lo que
le habían enseñado:
matarnos a ti y a mí.
Como siempre Mangiante poniendo la cuota de racionalidad e inteligencia que falta ante tanto atropello a la dignidad humana.
Salud Compañero!
Hola. Escribo porque el tema me resulta cercano, en parte por mi identidad: aunque no creo en el dios bíblico, soy judío. Siempre me interesó lo que sucede en Medio Oriente. Me resultan inaceptables los bombardeos de Gaza y la muerte de personas a manos del ejército israelí, y no sólo porque muchos sean niños. No me hace falta ver la muerte en todo su esplendor para sensibilizarme, ya me resultan inadmisibles las condiciones de vida de los palestinos en sus territorios, controlados desde afuera, aún cuando no les cae plomo fundido.
A pesar de que originalmente pensé en no responder, escribo para expresar mi disenso con la declaración de la Multisectorial Entrerriana contra Ataque a Gaza y mi rechazo por la forma frecuentemente generalizada con que se aborda el problema: *sobresimplificando un conflicto complejo*. Me parece que no aporta a la comprensión este imaginario según el cual se produce un enfrentamiento entre dos bandos idealizados como bloques monolíticos y homogeneos, de un lado los buenos, débiles y sufrientes palestinos, del otro los malos y grotescos bombardeadores sionistas de niños, escuelas y hospitales. No sólo la teoría de los dos demonios es condenable como explicación y justificación de la realidad, la versión maniquea también es una interpretación antojadiza que sirve, entre otras cosas, para ocultar responsabilidades y para facilitar la tranquilidad de conciencia al momento de apoyar incondicionalmente a unos y condenar a otros. Me pregunto, por ejemplo, qué piensa la Multisectorial respecto del derecho a la existencia del Estado de Israel y de la declaración de principios de Hamas (que se propone instrumentar su destrucción y no precisamente por una voluntad anarquista). ¿O acaso el bombardeo durante 8 años de ciudades israelíes (objetivos civiles) no merece ninguna consideración en el análisis? Uno puede comprender que se fortalezca el movimiento fundamentalista islámico como respuesta a la deplorable política exterior israelí (asesina, imperialista, militarista y lo que quieran agregar), pero de ahí a obviar (o incluso defender) cualquier cosa que diga y haga el Hamas me parece equivocado. ¿Acaso el fracaso en la construcción de soluciones en términos de infraestructura e instituciones en los territorios palestinos de los cuales se retiró Israel hace varios años no encuentra ninguna microgota de responsabilidad en los líderes palestinos, en sus organizaciones políticas y militares? La idea que subyace en muchas condenas al “Estado Sionista” es que toda política de acciones violentas por parte de los palestinos, principalmente los bombardeos permanentes con misiles Qassam y los ataques suicidas a población civil en Israel, se justifica porque responden a la violencia originaria de la creación del Estado de Israel (*). En este sentido, encuentro mucho más explícita y admisible la alocada propuesta de Mangiante, en la que se reconoce el derecho de un Israel a existir. Para quienes estén interesados en conocer las características de diversos movimientos palestinos e israelíes, Internet es una gran biblioteca, donde también podrán encontrar fundamentalistas de todos los colores.
Yo comparto el punto de vista de quienes piensan que los Estados deben ser laicos, sin diferencias de ningún tipo entre sus ciudadanos. Creo que ese es el objetivo que debería tener no sólo Israel, sino los paises que lo rodean (y los que no lo rodean, también). Pero parece que estamos a años luz, no se logra de la noche a la mañana y bajo cualquier condición, menos si aceptamos interpretaciones distorsionadas de la actualidad y de la historia. Yo admito mi ignorancia respecto de muchas cuestiones de este conflicto y no construyo una valoración acabada, final, que salga con fritas y dictamine que están los buenos de este lado y los malos del otro (por eso convoco al debate y planteo mis dudas). Espero que los demás interlocutores en esta discusión también admitan esta complejidad y sean conscientes de los límites de su entendimiento al momento de formular sus posturas. Si pretendemos elevar nuestras voces para influir sobre la situación, sería importante que luego de la necesaria condena al bloqueo de Gaza y el bombardeo de su territorio y población, durante el boicot a los productos israelíes, fortalezcamos con nuestras palabras a quienes pelean por soluciones negociadas políticamente, sin obviar referencias al imperialismo, al capitalismo o a quienes consideremos responsables, pero adjetivando con racionalidad. No se trata de un pacifismo naif, sino de corroborar que décadas de continua violencia armada sólo han servido para acabar con innumerables muertes y para perpetuar condiciones de vida miserables, sobre todo actualmente para los habitantes de Gaza. Hubo momentos en que no estuvo tan lejos la posibilidad de creación de un estado palestino que coexista pacíficamente con Israel, pero el fundamentalismo religioso y los movimientos políticos irresponsables los anularon. Recuperar esa posilidad es el único horizonte que me parece capaz de resolver este conflicto. Para no hacerlo más largo, me ahorro algunas otras consideraciones respecto de las referencias a genocidios, limpiezas étnicas y comparaciones con los nazis, presentes en los mensajes de Nacho y de Marcelo.
Saludos!
Fainstein, el amigo judío de Mangiante
——
(*) Vale preguntarse qué se entiende por sionismo, al que se suele condenar. El sionismo es un movimiento, nacido en el siglo XIX, que reclama una patria para el pueblo judío. Se hizo viable por los momentos históricos en los que se desarrolló, aún cuando originalmente muchos judíos europeos estuvieron en su contra. Dentro de este amplio movimiento hay múltiples facciones: desde los que pretenden el Gran Israel (un estado que incluya territorios que van mucho más alla de la frontera actual y que estimo que constituyen una minoría) hasta los que aspiran a un hogar nacional judío con fronteras coherentes con la vecindad de un Estado de Palestina. Hay sionistas religiosos y también seculares. ¿A quienes condenan los antisionistas? La percepción de muchos judíos es que el antisionismo esconde el antisemitismo (contribuye a esta percepción el hecho de que no abundan tantas multisectoriales que se pronuncien contra matanzas en otras regiones, como Ruanda o Sudán, aunque puede ser que se hayan reunido y yo sólo esté
desinformado). Por supuesto, también hay judíos que no son sionistas. Se dice que donde hay dos judíos se encuentran tres opiniones.
Entiendo el planteo de Fainstein. Acabo de volver del acto de la Multisectorial en la peatonal (200 personas) y, justamente hablando con Nacho, coincidíamos que el primer punto en esta contienda es estar del lado de los que sufren. Primer punto. Ahí viene toda la andanada de repudios y rechazos varios a los bombardeos del Estado israelí.
Coincídiamos también -en medio de decenas de comunicados que se leían repudiando la masacre en Gaza- que los palestinos tienen toda la legitimidad de resistir la injusticia que se perpetró a partir de 1948. No hace falta, Fainstein, que enumere todos los tratados y dictámenes internacionales que el Estado israelí desconoció en este punto.
Finalmente, y antes que se proyecte un documental del muro que es Estado israelí construyó para defender su seguridad nacional, decíamos con el Nacho que, otra cosa es la discusión sobre Hamas, el fundamentalismo execrable, qué organización se dan los palestinos para su lucha.
No llegamos, sí, a intercambiar sobre el sionismo -que, convengamos, muchos no tienen idea de qué es, ni como ideología, ni cuándo surgió- y, como usted dice, ni todos los judíos son sionistas ni tampoco lo podemos nombrar como un movimiento monolítico. Mire si tenemos que hablar del Bund o de todas las corrientes y tradiciones de izquierda en Israel como el Meretz o, la figura de un tipo como Amoz Oz, Marshall Meyer, o el porteño Daniel Goldman. Armaríamos cachiquengue…
Por qué todo esto: porque coincido con usted sobre la complejidad de la contienda; porque las declaraciones de la Mutisectorial son políticas (y deberían mover al debate y al intercambio) y se confeccionan a partir de nucleamientos políticos-partidarios, sociales, sindicales.
Lamentablemente en este punto, como en muchos de nuestra ajegreada realidad social, hay que definirse por un bando, con todo lo que ello significa y con todo lo que el binarismo deja fuera.
Como delegado de AGMER, entonces, suscribo el texto de la Multisectorial. Saludos
Hola a todxs.
Hace unas horas envié en archivo adjunto una carta a mi amigo Diego en relación con lo que él nos enviara a todos respecto de la Declaración contra el ataque a Gaza por parte de Israel que nos enviara Nacho.
He decidido enviárselas a todxs por si les interesa leer mis trasnochadas reflexiones…
Va en archivo adjunto entonces (con el nombre Carta a Diego) no una declaración, sino algunas cosas que he pensando en diálogo con lo que Diego escribió. Recupero allí (lo verán) fragmentos de una carta que le enviara a una alumna en tiempos del bombardeo al Líbano.
Adjunto también la declaración que hiciera pública en aquella lamentable ocasión A. Horowicz.
un abrazo
alicia
—
Carta a Diego -Conversemos sin urgencia-
Por el momento pasó la urgencia. Israel ha comenzado su retirada, lo que podría motivar dos reflexiones/inquietudes: Israel ha perdido por lo menos un round en la batalla mediática (porque mal que nos pese durante los enfrentamientos armados la palabra en su versión propagandística juega un papel estratégico central, conviene no olvidarlo ni confundirlo con el de las armas). En ese caso es interesante pensar por qué? Y obviamente habría que pensar junto con ello cómo funcionan las relaciones de subordinación a escala mundial o planetaria. Más claro: la asunción de la nueva “esperanza para el mundo”, Obama, exigían la tregua. Lo que quiero subrayar aquí es que el conflicto en Oriente medio exige, en su complejidad, la puesta en contexto internacional.(lo que incluye el análisis de las abyectas posiciones de las burguesías árabes)
Podemos hablar sin las urgencias que convocaban a parar el bombardeo del Estado israelí. Pero antes un pequeño comentario:
Lo que consignás como un detalle más de la situación me parece clave en la toma de posición frente a la situación que se vivió en los días pasados. No estamos en la situación del enfrentamiento de dos Estados. El Estado Palestino no existe. Desde ya por razones múltiples, entre ellas porque el Estado israelí incumplió múltiples acuerdos y como sabemos una de las razones del actual retroceso es la crisis sin precedentes de la dirección política palestina laica. Recordemos que la “guerra contra Arafat” y su organización se originó en la negativa israelí a la vuelta de los refugiados a sus hogares. Por qué? Pues porque de concretarse podría la población árabe ser más numerosa que la judía. ¿No nos obliga esto a repensar el carácter étnico del Estado israelí? Digo, si estamos seriamente comprometidos en la defensa de una tierra para los judíos del mundo, esa diáspora que reconoce su mejor estirpe en la resistencia al fascismo, en su defensa de la libertad, en su carácter cosmopolita. No es preciso que los judíos del mundo (incluido Israel) vuelvan reflexiva su identidad judía para evitar que ella sea expropiada, bastardeada por quiénes encarnan políticas de exclusión (que suelen adoptar de hecho la forma del exterminio) del otro árabe como condición sine quanon de la afirmación de su existencia.
Recordemos que a los pueblos oprimidos u ocupados les caben las generales de la ley (Derechos Humanos) en relación con el derecho a la defensa de su autodeterminación. ¿Qué conclusiones sacás respecto de que los Palestinos viven en unos territorios “custodiados” por el poder de fuego del Estado israelí? En qué condiciones o bajo qué condiciones te parece que vale habilitarles al pueblo palestino el derecho a la rebelión contra la opresión?
Cuando charlábamos el otro día en tu casa vos decías: La pregunta es por el derecho a la existencia del Estado israelí. Creo que allí hay un error. El Estado del Israel existe; y su existencia se ha sostenido tanto en la hospitalidad a los judíos de la diáspora como en la beligerancia fronteras afuera y en ocasiones en la ocupación preventiva (podemos reconocer el carácter trágico de esta existencia quienes no deseamos un Estado de ocupación, pero ello no nos exime de reconocer que el Estado se asienta en la desigualdad). Te propongo entonces las siguientes preguntas: ¿Cuáles son las condiciones en la cuáles es posible la existencia humana de palestinos e israelíes? ¿Qué invención política demanda una vida digna de ese nombre para ambos pueblos? ¿Qué renuncias demanda esa invención? Qué revisiones históricas? ¿Hasta dónde es lícita la defensa de la razón de Estado? O ¿Qué limites impone la humanidad a la defensa de la seguridad de un Estado?
Hechos estos comentarios paso a compartir con vos, la carta a la que te hiciera referencia el domingo en tu casa. Es la que le enviara a Yasmila mi alumna de la Bialik. Pongo en contexto: En el marco del bombardeo israelí al Libano yo le había enviado la declaración que habían escrito Alejandro Horowicz y Rozitchner. Ella me responde (obviamente sin firmar la carta) con una declaración de la DAIA (declaración que avalaba el bombardeo israelí con el conocido argumento de los ataques/amenazas de Hezzbollah). Bueno, aquí va lo mío:
Mi querida Yasmi:
Comenzaré por aquello de lo que puedo hacerme cargo esto es: RESPONSABLE. Infiero, por tu reenvío, que el mío, donde te invitaba a que consideres la firma, te resultó agresivo. Te pido disculpas, si así fue. Creí que allí había argumentos humanistas y que honraban la mejor tradición judía. Aun así podemos hacer borrón y cuenta nueva y comenzar a dar y ofrecer razones (nosotras) respecto de cómo parar esta tragedia o cómo comenzar a pensarla.
No advierto, con todo respeto, razones en la nota de la DAIA. Se trata de propaganda de Estado y están en todo su derecho de hacerlo, pero la propaganda bélica, como ya sabemos, no inaugura ninguna deliberación, allí “la palabra” solo consuma su función estratégica, esto es, la del poder desnudo.
Creo que conocés mi posición acerca de las organizaciones teológicas árabes. Nunca las apoyé y por ello lamenté que el estado de Israel no distinguiera entre Arafat y la organización Hamas, desconociéndolo en su momento como interlocutor.
En fin, como decía Peres (luego del asesinato de Rabin) un acuerdo no es un toma y daca de las posiciones existentes sino una invención colectiva. Pero para que ello exista es preciso considerar el status de humano del opositor, ser capaz de interrogar históricamente el conflicto junto a la justicia de los propios reclamos y finalmente ser capaz de pensar si la paz y la libertad humanas ameritan alguna renuncia a la soberanía Estatal (y eso va para ambos pueblos).
Como siempre reconozco en el pueblo judío y su diáspora las voces más lúcidas, más libres y las más humanistas…, por ejemplo:
Levinas, “Ensayos para pensar el otro”. Y continua Judith Butler:
La conciencia de esa ambivalencia, que coincide con la de la propia vulnerabilidad y la del otro, constituye la situación discursiva porque nos aleja del solipsismo y las ilusiones narcisistas, y nos vuelve responsables ineludiblemente. Te quiero mucho
alicia
A vos también te quiero mucho. Ningún esfuerzo en pos de que la interlocución se abra o continúe es poco.
Yo creo de verdad que el legado de tolerancia no debe ser subestimado, tanto como mantengo la firme convicción de que la cosecha de odio suele tener alcances que desconocemos…El abandono o la derrota de otro horizonte para la humanidad nos atrinchera en el miedo o la defensa de la supervivencia, cuando renunciamos a compartir no sólo los deseos sino las perplejidades de la invención política.
Un abrazo
alicia
—
24/7/2006
LLAMAMIENTO DE INTELECTUALES JUDÍOS
Paremos el genocidio del Estado de Israel
León Rozitchner, Elsa Drucaroff y Alejandro Horowicz
No hace tanto tiempo, las palabras judío y oprimido se cruzaban con alguna adecuación.
Era la época en que Albert Memmi y su categoría de colonizado gozaban de inusitado prestigio, en que Jean Paul Sartre promovía el diálogo entre la izquierda árabe y la israelí, en que la paz en Medio Oriente se vinculaba al avance de las fuerzas progresistas y revolucionarias del mundo entero.
Entonces, resultaba exigible que el nacionalismo palestino aceptara el derecho a la existencia del Estado de Israel, y que el sionismo admitiera que el Estado Palestino formaba parte de la agenda del realismo político. En contra de los cálculos de muchos, ambas cosas casi sucedieron: Yasser Arafat, en nombre del pueblo palestino, y Itzjak Rabin, como representante del gobierno israelí, iniciaron las tratativas que debían desembocar en la autonomía nacional palestina ( Estado Nacional Independiente) y en la normalización de las relaciones del Estado de Israel con todos sus vecinos árabes.
La paz parecía ganar cuerpo y espacio, la reacción de ambos campos retrocedía, al menos, en la legitimidad de la batalla discursiva. Pero Rabin fue asesinado por un complot teológico – fascista, primero, y los responsables del crimen ganaron las elecciones nacionales, después.
A tal punto la sociedad israelí giró a derecha, que el agente que apretó el gatillo es una suerte de héroe popular que recibe en la cárcel cientos de cartas semanales de aliento y respaldo.
La autonomía palestina no solo no avanzó hasta concretar un estado independiente, sino que tras la muerte de Arafat la política oficial del gobierno israelí propone explícitamente destruir el pueblo palestino con el simple argumento de combatir y vencer terroristas.
Es una acusación tradicional: la hicieron los nazis contra la resistencia francesa, la repitió la culta Francia contra el pueblo argelino, insistió e insiste el gobierno norteamericano en Vietnam, Afganistán, Irán; la esgrimió en múltiples oportunidades el gobierno israelí en los territorios ilegalmente ocupados.
La masacre actual excede todo lo conocido. No son los datos con su abrumadora evidencia los que horripilan, sino la repetición en medio del silencio cómplice del mundo llamado civilizado. Es preciso detenerla para que judío y masacrador no se vuelven sinónimos. Para que el carrousel de la muerte no añada gratuita barbarie sobre inenarrable dolor.
Los abajo firmantes exigimos la inmediata detención de los asesinatos militares, el retiro de las tropas israelíes del Líbano, la apertura de negociaciones bajo control internacional para asegurar hoy mas que nunca el legitimo derecho de ambos pueblos a vivir en paz bajo sus respectivos gobiernos democráticamente determinados.
Es preciso que las fuerzas democráticas, populares y progresistas del mundo entero hagan saber que más tarde o más temprano los crímenes contra la humanidad no quedarán impunes, que la victoria militar sobre el pueblo palestino tiene un nombre inequívoco: genocidio, y que las masacres solo abren el curso de nuevas masacres. La única garantía para la seguridad de todos es la paz, las demás no solo son ilusorias, sino que han mostrado a lo largo de mas de medio siglo su sanguinolenta estela.
León Rozitchner, filósofo, profesor universitario (UBA).
Elsa Drucaroff, Escritora y crítica literaria.
Alejandro Horowicz, ensayista, profesor universitario (UBA).
Estimado Diego: es la primera vez que escribo en este espacio, soy muy nueva dentro de la UNER y creo en principio importante escuchar y aprender. No soy judía, pero debo decirte que tampoco me gustó el comunicado de la multisectorial, de hecho me inquietó.
En principio, quiero aclarar que estoy en disidencia con cualquier forma de violencia y creo firmemente que la vía armada no es la solución, pero me preocupa ver como empiezan a surgir desde distintos lugares, voces cada vez más discriminatorias, y aunque sé que el comunicado no tiene esa finalidad, no creo que ayude a la tolerancia.
Tal vez por una cuestión de principios, pero la única forma que tenemos de generar un mundo más justo, es con paz y libertar, y para que haya paz y libertad es necesario que haya respeto y tolerancia. Ojalá desde la Universidad podamos contribuir a ello.
El mundo está en guerra, no sólo en Israel y Palestina, en Irak, en Afganistán y en otros territorios, la violencia está presente en diversas formas, si queremos hablar de imperialismo, creo que hay ejemplos más ajustados, no puede reducirse cientos de años de enfrentamientos culturales a eso, el análisis, cuanto menos, queda empobrecido.
Yo no tengo amigos palestinos, pero no los necesito para querer que no muera un solo chico más, estoy a favor de la creación del Estado Palestino y en contra de que Hamas quiera la destrucción del Estado de Israel. No hace falta justificarse.
Esa es mi humilde opinión, aunque repito, soy nueva y me falta mucho por aprender…. Cariños
Hola, teniendo en cuenta los debates que se vienen gestando en el grupo me pareció oportuno compartir con ustedes un trabajo de R Walsh titulado “Revolución Palestina“.
En formato libro, éste trabajo se puede conseguir, en Paraná, en la librería Correveidile.
Con respecto a los correos enviados al grupo, propongo que cada mensaje sea firmado asentando su ubicación (ej estudiante de comunicación). Creo que podría ser una manera de ubicar y conocer a los integrantes del grupo.
Daniel Villagra (FCE, UNER)
Que tal? Me resulta dificil elegir por dónde empezar. Lo primero es saludar a quienes me escribieron, sus respuestas honran la complejidad que yo denunciaba como ausente. De Borgetto me sorprendieron sus referencias a intelectuales y movimientos judíos (sorpresa injusta, porque conozco de primera mano sobre sus cuantiosas lecturas y militancia). Con Andrés no acuerdo en que siempre “haya que definirse por un bando”, como si sólo hubiese uno o dos modos de pensar y de decir, como si el universo fuera una especie de ballotage cósmico, como si sólo se pudiera estar a favor o en contra de la 125, a favor o en contra de que las paralelas se juntan en el infinito (¡se juntan, ehhh!). Bush también proponía esa dicotomía (Tzipi Livni también) que muchos en la izquierda suelen imitar.
Quiero hacer notar que no soy condescendiente con el Estado de Israel, no niego sus crímenes de guerra actuales ni aquellos que le dieron origen. No he vuelto a leer el texto de Rodolfo Walsh que mandó Daniel, pero sí me encontré algunos reportajes a Ilán Pappe, un historiador revisionista israelí que también habla de “limpieza étnica” y cuestiona los mitos oficiales respecto del origen del Estado de Israel (hasta tal punto que lo ayudaron a autoexiliarse). Tampoco mi intención es distribuir culpas equitativamente, sino advertir que no sólo Israel ha incumplido resoluciones y puesto excusas para que no avancen los procesos de paz, y para ello es imprescindible mirar también hacia dentro del pueblo palestino, hacia los vecinos árabes y por supuesto a la comunidad internacional. Sólo para tener en cuenta lo que se espera de Israel, incluiría cuestiones tal vez marginales para pensar en torno de sus vecinos: ¿por qué los palestinos sufren discriminación también en los Estados Arabes, que les niegan la ciudadanía?, ¿los 800.000 judíos que hasta 1948 vivían en países árabes se volvieron repentinamente sionistas, que casi todos abandonaron sus hogares y emigraron?, ¿por qué la Multisectorial no se ocupa también del tratamiento que reciben las minorías en los estados musulmanes, por ejemplo en la República Islámica de Irán o en Arabia Saudita? (¿o es que sólo vale hablar de las “garras sionistas”?). Obviamente que una atrocidad islámica no disculpa a otra judía, sólo aprovecho para indagar en cuestiones de simetría (ya que no de justicia). Lo único que sigo afirmando es que no vale mirar la realidad cerrando un ojo y prestar atención sólo a los indicios que afirman nuestras teorías sobre la realidad. Tal vez en la declaración de la Multisectorial no había lugar para otra cosa, dadas las circunstancias, pero lo que condeno es el simplismo, el maniqueismo, la miopía y la tendencia a concebir los problemas como clavos por tener un martillo como única herramienta conceptual.
La pregunta que Alicia considera erronea, para mi es imprescindible por esto: si el Estado de Israel no tiene derecho a existir, entonces tal como afirma Andrés, “los palestinos tienen toda la legitimidad de resistir la injusticia que se perpetró a partir de 1948″ y por ello destruirlo, sin que haya límites para esta acción. En parte es una pregunta necesaria para contestar hasta qué punto se juega el derecho a la rebelión contra la opresión del pueblo palestino (¿la guerra de resistencia de un pueblo sometido admite el exterminio de sus opresores?). No considero menos importantes el resto de las preguntas de Alicia (*). Son fundamentales para trocar la indignación en salidas posibles. En especial, yo pienso que es imprescindible considerar cuestiones muy dolorosas como las renuncias que demanda cada solución. Particularmente no me parece que la sociedad israelí –y menos en la actualidad– acepte el retorno de los refugiados palestinos. Yo voto por un sólo estado binacional laico, aunque con el precedente del Líbano y el modo en que conviven sus comunidades musulmana y cristiana, no aparece como una solución viable (siempre considerando las condiciones de posibilidad que ofrece el contexto internacional y los intereses en juego, los imperialismos, el negocio de las armas, el ajedrez geopolítico, …). Quizás haya que conformarse con dos estados que intenten aprender a convivir. Para hacer viable alguna solución se requerirá de la invención colectiva de la que habla Alicia. También resultará imprescindible la “estrategia Mangiante”: imaginación (**). Por ejemplo, si la ecuación que propone Paz Ahora de “territorios por paz” es insuficiente (dado el escaso territorio que el Estado Palestino puede llegar a tener) debería haber fórmulas compensatorias: subvenciones al nuevo Estado Palestino, es decir financiación internacional para sus sistemas de salud, de educación, de transporte, de viviendas, etc. (De paso les recomiendo un programa de radio en FM Cualquiera, 94.3 MHz: “Dificil que el chancho chifle”, los domingos de 20 a 22). No se, si quieren intentamos inventar desde aca alguna propuesta, aún sabiendo que son los protagonistas del conflicto quienes tienen que hacerlo conjuntamente, políticamente.
Finalmente algo muy personal. Yo trato de deshacerme de la condición de víctima que sufre la cultura judía contemporanea. Pero esa tarea se ve dificultada por la identificación que algunos hacen de las masacres perpetradas por el ejército israelí respecto de la maquinaria de muerte nazi diseñada para masacrar, por igualar la Franja de Gaza con el Ghetto de Varsovia, o la forma de gobierno dentro de Israel con el Apartheid sudafricano. Tal vez es la conjunción de mi hipersensibilidad y un desorientado purismo del idioma, pero me parece desajustado comparar, para hablar sólo del primero, estos crímenes de guerra (y ojo que no los estoy llamando “daños colaterales”) con el asesinato de 6 millones de judíos y no se qué número de gitanos, homosexuales y otras minorías en campos de concentración construidos a tal efecto. Como dice Tomás Abrahám, con quien comparto algunas ideas: “La palabra genocidio lamentablemente ha sido stockeada en un outlet, está de oferta”. ¿Cuál es la idea de hacer esa comparación? ¿Tiene intenciones didácticas y una evaluación terminante: “todavía no aprendieron nada”? Es la única objeción que le haría al texto de “no al genocidio” escrito por Horowicz-Drucaroff-Rozitchner y con miles de adhesiones.
Como sólo estoy escribiendo un mail y no intentando componer un libro, me despido aca, dejando sin atención interrogantes abiertos en sus mensajes. Comparto el deseo de paz y tolerancia que expresaba Paula, en el cual está implicado el reconocimiento de un Otro. Por supuesto que el diálogo no termina aca. Saludos cordiales,
Diego
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(*) ¿Cuáles son las condiciones en la cuáles es posible la existencia humana de palestinos e israelíes? ¿Qué invención política demanda una vida digna de ese nombre para ambos pueblos? ¿Qué renuncias demanda esa invención? Qué revisiones históricas? ¿Hasta dónde es lícita la defensa de la razón de Estado? O ¿Qué limites impone la humanidad a la defensa de la seguridad de un Estado?
(**) Los que deberían poner el territorio hipotético para trasladar Israel no deberían ser los norteamericanos, como imaginaba Marcelo, sino los británicos y franceses, que inventaron muchas de las fronteras que tienen entre sí los Estados Arabes y contribuyeron con su acción e inacción a profundizar el conflicto entre arabes y judíos. Principalmente los ingleses, que fueron mandatarios de la Gran Palestina entre 1920 y 1948.
Bien, bien, bien… Se entiende perfectamente el planteo. Sé que hay cuestiones un tanto maniqueas, como decís, que, por supuesto, dan “cosita” en la declaración de la Multisectorial. Incorporar el concepto sionismo es totalmente impertinente, para no abundar. Cuando en mi caso, hacía referencia a las “bandos” no lo planteaba congraciándome con el binarismo. Al contrario, se producen los posicionamientos de tal manera, que la propia contingencia te hace “definirte”. Sabrás también que cuando se producen este tipo de documentos -punteo: por el 24 de marzo, por el 20 de diciembre, por el conflicto agropecuario, por el propio conflicto en cuestión, etc.- persisten determinadas lógicas binarias, totalmente anquilosadas. Es un problema.
En estos colectivos ni se discute la cuestión hacia el interior de la interna del pueblo palestino porque, de lo que se trata, es de rechazar el bombardeo de un Estado sobre un pueblo indefenso. Y ahi viene lo que planteás: no se dice nada de los casi 700 cohetes lanzados por la milicia palestina. No. Ni se menciona ni se lo va a hacer. Todos nos apuramos a ponernos un atuendo árabe y a otra cosa mariposa (con todo respeto ¿no?)
Recuerdo cuando organizamos una actividad con el grupo de Susana Treidel, en Paraná en el ´97, organizando la venida de Herman Schiller, del Movimiento Judío por los Derechos Humanos. El tipo decía dos Estados para dos pueblos. Y ahí se armaba la discusión: quién financia el proyecto, qué dice la comunidad internacional, las potencias, etc. O el propio proyecto que mencionaste de “Paz Ahora” -que entusiasma no sólo por la vocación por la Paz de los tipos sino porque hay energía para que la cosa sea de otra manera- pero, ¿quién diablos discute esto? ¿que se sabe de las decenas de movimientos y asociaciones hacia el interior de Israel comprometidas con una salida negociada y justa? ¿hay, siquiera, intención de salir del simplismo ramplón que vos mencionás?
Coincido también con Abraham… Hay determinadas enunciaciones que aparecen un tanto apresuradas, para no abundar.
Un saludo fraterno
La insoportable levedad del genocidio
Miren, yo respeto mucho las opiniones de Tomás Abraham, su ética de la independencia intelectual es también mi ética y, la única vez que tuve la oportunidad de charlar un rato con él en persona, realmente lo disfruté mucho. Pero debo decir que discrepo en cuanto a su apreciación sobre la palabra “genocidio”. Creo que Abraham está operando la superficialización que necesitan los genocidas.
Sin dudas la palabra está de moda, tal vez cualquiera la usa irresponsablemente.
Pero conviene tener en cuenta que en la República Democrática del Congo (ex Zaire) en 10 años fueron masacrados 5 millones de humanitos en beneficio de las mega-corporaciones (Siemens, Nokia, Ericsson, etc) que luchan por el control de las minas de coltán, una aleación metálica (colombio + tantalio) con la que se fabrican los chips de celulares y otros instrumentos informáticos. Hay 10 países africanos metiendo sus garras de manera directa, cuerpo a cuerpo, en el Congo. Y están media Europa, Rusia y EE.UU., como siempre, detrás de esto. No voy a hablar de los elefantes, los monitos, los niños de la guerra y tantas otras víctimas cuyos horrorosos padecimientos contribuyen a que la carga de nuestras baterías dure más y a engrandecer a esas simpáticas empresas que son Claro, Personal, Nextel y Movistar…
Si quieren no le llamamos “genocidio”. Pero habría que tener en cuenta que si esto sucediera en Europa lo llamaríamos “guerra mundial”, es decir: sistema que combina y asocia genocidios. Dado que pasa en Africa, ni nos enteramos.
No le llamemos genocidio tampoco, por exagerado, a que se haya multiplicado por 5, en 6 ó 7 años, el número de niños con leucemia en el hospital San Roque de Paraná, que ya no da abasto.
Pero sepamos que las fumigaciones a mansalva con glifosato provocan enfermedades como esta y otras igual de jodidas. Y sepamos que si en vez de caer –como lo hicieron los más brillantes (y los más opacos) intelectuales argentinos y como lo hizo toda la ristra de militantes sociales bienintencionados– en el binarismo, en el blanco o negro de estar a favor o en contra de la 125, podríamos haber tenido una discusión decente que no se circunscribiera simplemente a más puntos o menos puntos de retención.
Si no nos hubiésemos defecado en la multiplicidad, habríamos tenido una discusión decente, digo, y habríamos podido, como mínimo, imponer que los grandes terratenientes en lugar de fumigar con avión fumigasen a ras del suelo y empleando a más gente, o que les proveyeran a sus peones (muchos son niños, obviamente laburando en negro) algún tipo de indumentaria que mínimamente los proteja… Esto y tantas cosas más eran perfectamente logrables. Pero claro, había que ir de la mano de los grandotes, que garantizaban espacio mediático y bla bla bla y no fragmentar la “oposición al gobierno”.
Y que me digan, ahora, los abnegados, humildes y sinceros combatientes contra la 125 qué consiguieron. Qué consiguieron para los pequeños productores, qué consiguieron para la peonada, qué consiguieron para los nenes de Ramírez, de Urdinarrain, de Colonia Avellaneda que desfilan por el San Roque. Yo puedo decirles qué consiguieron para la SRA, Coninagro y la CRA con su mentada “unidad de los que luchan”.
En fin, no me importa mucho a esta altura si Tomás Abraham estuvo a favor o en contra de la 125.
Conclusión: ninguna, o muchas, a saber: pensemos dos veces antes de cambiar el celular, pensemos dos veces antes de votar rector, pensemos dos veces antes de dar de baja un concepto (porque a la vez damos de baja a todos los que ese concepto nombra), y pensemos dos veces antes de ser un blanco frente a un negro, un palestino frente a un sionista, un uno frente a un cero, un opositor frente a un oficialista… sintéticamente: una mera contrahegemonía en vez de una hegemonía alternativa. Porque esa forma dicotómica de ver las cosas, cosificadora del statu quo, es la única que nos garantiza, a perpetuidad, la derrota. A planteo mal hecho, resultado erróneo. Verdad tan elemental, amigos de la política seudo-realista, como ésta: no se puede distribuir con justicia lo que se produce con injusticia.
Me llamo a silencio por un buen tiempo. Los saludo fraternal y alternativamente.