Resumen de la segunda semana
de audiencias en el juicio
por los delitos de lesa humanidad en el Área Paraná
17-21/11/2008
En la segunda semana de audiencias en la causa denominada Área Paraná se continuaron las declaraciones donde se denunció el accionar de las fuerzas represivas que operaron en la zona durante el último golpe de Estado.
También el día jueves se realizó una intervención urbana en las puertas del Juzgado Federal en la que participaron artistas locales, querellantes, familiares y los organismos de Derechos Humanos, en homenaje a las marchas de las Madres que comenzaron en 1977 alrededor de la pirámide de Plaza de Mayo en Capital Federal cuando la policía les dijo que no podían estar reunidas por el estado de sitio y que marcharan. Dado que el juicio es escrito y no tenemos otra forma de informar que no sea haciendo público lo que sucede a puertas cerradas los actos que se llevaron a cabo esta semana se realizarán todos los jueves en la puerta del juzgado, además de acompañar a los sobrevivientes durante sus declaraciones.
Los que siguen son algunos detalles de lo contado en estos días por Alicia Dasso de Bachetti, Hilda Susana Richardet, Julio Bergamaschi, Ramón Roque Gutiérrez, Oliva Cáceres de Taleb, Cristela Godoy de Arín, Juan Rumite, Víctor Arévalo y Luis Silva
“(…) El 14/1/77 fui trasladada a la Casa del Director de la Unidad Penal Número 1 encapuchada y esposada, fui interrogada por el Teniente Primero Appiani, quien me amenaza con una pistola y con traerme a mi hijo de un año a este lugar. (…) en esa oportunidad el militar me habla sobre compañeros de militancia que ellos tenían detenidos y nombra a Claudio Fink (…) yo estaba segura que lo tenían porque se refiere a detalles de los que solamente Claudio sabía (…) le pregunto a Appiani cómo sabía ese detalle y este me reafirma ‘porque lo tenemos a Fink’ (…)”. Claudio Marcelo Fink se encuentra desaparecido. Fue secuestrado el 12 de agosto de 1976 de su casa en calle Jujuy 273 de Paraná
“(…) En ese momento; en los días posteriores al golpe militar el responsable del Batallón de Comunicaciones era un militar de apellido González y el responsable del Comando era el General Cattuzzi, esto me lo confirmó Monseñor Tortolo, quien me hizo una visita en la enfermería del Batallón de Comunicaciones (…)”
(…) Estando en el Batallón de Comunicaciones, por una ventana que estaba pintada pude ver el patio interior donde se reunían los soldados a desayunar, en este lugar había un árbol con un cantero cuadrado que lo cercaba, este patio tenía aproximadamente 20 mts (…) desde el baño de la enfermería, mirando por la ventana veía la manzana donde hoy está la escuela Álvarez Condarco, este lugar estaría detrás del Hospital Militar (…)
(…)En el mes de septiembre ingresa a la Unidad Penal Número 6 un grupo de compañeras traídas desde Comunicaciones con signos de haber sido brutalmente maltratadas (…) posteriormente me enteró que una de ellas había sufrido un aborto por los golpes recibidos (…)
(…) Cuando ingresaron a María Eugenia Saint Girons a la Unidad Penal Número 6, en el año 1977, la llevan a torturar en frent, a la Unidad Familiar de la Unidad Penal Número 1 (…) las celadoras de la UP 6 venían a buscar a su bebé que estaba a nuestro cuidado, para llevárselo y que lo amamante entre sesiones de tortura (…)
(…) El viaje fue corto, media hora aproximadamente, el coche aminoró la marcha y escuché la orden de que abrieran el portón, también escuché pájaros (…) encapuchada me desnudaron y colocaron música fuerte, me ataron de pies y manos sobre una cama con flejes de metal, sin colchón (…) enchufaron un aparato que hacía mucho ruido y me mojaron mientras me decían ‘con esto te vamos a hacer cantar, guerrillera hija de puta’ (…) comenzaron las descargas eléctricas en los pechos, en la vagina, pies y brazos, como yo no lloraba ni gritaba uno de ellos se enfureció y dijo ‘esta es una de las duras, hay que darle más’ y comenzaron a golpearme (…)
(…) Desde la pieza en que me encerraron escuchaba como una radio transmisora, escuchaba que otro contestaba, con mucha interferencia (…) pasaban información de aviones que llegaban y se iban (…)
(…) Llegó un hombre, estaba todo oscuro, él tenía una linterna, me pidió que no lo mirara a la cara y que le mostrara las lastimaduras de la tortura (…) me abrí la camisa y le mostré los pechos, con la linterna y sin tocarme, este hombre, que creo era un médico por los términos que utilizaba, revisó las marcas y me dijo que si salía me hiciera ver los pechos porque podía tener problemas en el futuro (…) Tenía mucha sed, le pedí agua y me dijo que con la electricidad que tenía en el cuerpo, por la picana, no tomara nada porque se me podía producir un paro cardíaco (…)
(…) Escuché que había un grupo de gente como en una peña, cantando y tocando la guitarra (…) podría reconocer ese lugar, para mi el Casino de los Oficiales (…)
(…) De donde estaba escuchaba el ruido de máquinas de escribir y conversaciones como que estaban armando declaraciones, en un momento dijeron ‘¿a esta pelotuda qué nombre de guerra le ponemos?’ (…)
(…) Me llevaron encapuchada al baño, pasé por un lugar cerrado, sentía ruido de cadenas y gemidos, cuando llegué al baño me dijeron que no me de vuelta y me sacaron la capucha, ‘tenés cinco minutos’ (…) recuerdo que eran letrinas con piletas grandes y en esas piletas había fotos cortadas de gente joven (…)
(…) Fui detenida en agosto de 1976, me sacaron de mi casa a las 10 de la noche, personal militar de la fuerza aérea vestidos con uniforme azul, yo estaba embarazada de cinco meses (…) me llevaron al ejército (…)
(…) Estando en el centro clandestino de detención una vez el cura Metz, que me fue a ver, me llevo ropa interior y otros elementos enviados por mi familia (…)
(…) Un día escucho que llaman a una persona diciéndole ‘Coco, Coco, esto te lo mandan’, por lo que escuché eran cigarrillos y ropa (…) Años más tarde me enteré que en ese lugar estuvo Coco Erbetta, actual desaparecido (…)
Victorio José Ramón Erbetta se encuentra desaparecido. Detenido el 16 de agosto de 1976. Visto hasta el 23 de agosto de 1976 en el Centro Clandestino de Detención del Escuadrón de Comunicaciones del Ejército en Paraná
(…) Una noche sacaron a una compañera junto con otras personas, cuando volvió no había forma de tranquilizarla, temblaba entera. Luego contó que había participado de un simulacro en algún lugar de Paraná y que los tipos que habían participado gritaban ‘se fugó se fugó’ (…)
(…) Cuando llegamos a la Unidad Penal Número 6 nos colocaron en un pasillo incomunicadas, no les avisan a nuestros familiares, y en ese lugar pasamos el día de la madre (…) vino el cura Senger y a través de la puerta de vidrio me dio la comunión y se reía (…)
(…) Recuerdo haber visto a un encaprichado alto, de manos grandes, con un pulóver blanco con trenzas en los brazos, ese pulóver era muy parecido al que usaba Dezorzi (…)
Oscar Alfredo Dezorzi se encuentra desparecido, Fue detenido el 10 de agosto de 1976 en calle Estados Unidos 305 en Gualeguaychú, Entre Ríos.
La semana comenzará con las declaraciones de Manuel Ramat.
Por Memoria, Verdad y Justicia.
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Resumen de la primera semana
10-14/11/2008
Comenzó el día 10 de noviembre de 2008 el juicio escrito por secuestros, torturas, asesinatos, desapariciones forzadas y funcionamiento de centros clandestinos de detención, todos delitos de lesa humanidad cometidos en la zona este de la provincia de Entre Ríos durante la última dictadura militar, en el Juzgado Federal de Paraná.
Esta causa, denominada “Área Paraná”, se inició tras el advenimiento de la democracia pero fue archivada luego de la sanción de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y desarchivada en mayo de 2004 cuando la jueza federal ad hoc Myriam Galizzi declaró la nulidad de las leyes de impunidad y de los decretos de indulto. Luego de un largo proceso de cuatro años de discusiones jurídicas –que concluyeron con la resolución de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de que el juicio se tramite por el viejo Código escrito–, nuevamente los sobrevivientes del Terrorismo de Estado, apoyados por vastos sectores del pueblo, buscan Justicia.
En la primera semana, han denunciado y testimoniado siete personas de treinta y una que fueron convocadas en la primera etapa. Entre el lunes y el viernes narraron el horror vivido a partir de 1976 y aportaron detalles del accionar de los grupos de tareas de las llamadas fuerzas conjuntas del Ejército, Policía Federal, provincial y civiles.
Los que siguen son algunos detalles de lo contado en estos días por Rosario Badano, Luis Sotera, Alfredo Ghiglione, Marta Brasseur, Julia Tizzoni, Mariana Fumaneri y Jorge Taleb.
“(…) Llegaban al atardecer con su equipo electrógeno para aplicarme la picana eléctrica (…) y los perros e insectos que me ponían sobre el cuerpo, no sólo eran repulsivos, sino que querían quebrar mi condición humana (…) Creo que en diez días no fui alimentada y me hacían caminar vendada para recuperarme”.
“La gente que torturaba estaba alcoholizada (…) Tenían unas camas, a las que llamaban parrillas, que eran preparadas para las torturas. Los detenidos eran acostados con las manos hacia atrás y las piernas abiertas atadas a las patas de la cama, atados de las cuatro extremidades”.
“Se oía el ruido de los aviones (…) Una noche me sacaron con una capucha, me la levantaron y pude ver las balizas de la pista de aterrizaje y otra noche, esposado, pude ver el camino a Crespo (…) Años después fui con mi abogado y el secretario del juez a reconocerlo y se comprobó que la casa estaba derrumbada pero coincidía (…)”.
“(…) Los cuarteles fue un centro clandestino de detención (…) Durante el día se desarrollaba una rutina con los conscriptos y militares, y en el medio estaban los calabozos con los detenidos. Había un ejército funcionando y todos sabían de esa situación (…)”.
“(…) Me detienen en Santa Fe y me traen en el baúl de un auto a la Comisaría del Brete (…) Este lugar tenía una escalerita muy angosta y una tapa de madera como si fuera un sótano. Cuando estaba solo, me levantaba la venda y pude ver que estaba vacío. Había una mesa y un par de sillas y cuando interrogaban encendían luces en la cara (…)”.
“(…) Cuando fui trasladado a la cárcel, fui llevado a la Casa del Director y nuevamente torturado. En ese lugar se encontraban dos personas que eran Raúl Caire y señora María de las Mercedes Fleitas de Arguello (…)”. Ambos se encuentran desaparecidos. Caire fue detenido el 2 de noviembre de 1976 en Resistencia y fusilado en la Masacre de Margarita Belén. Fleitas fue secuestrada el 23 de septiembre de 1976 en Córdoba.
“(…) Cuando me bajan del baúl del auto, una persona le pregunta a otra: ‘¿Trajiste a Claudio Fink? (…)”. También está desaparecido. Fue secuestrado el 12 de agosto de 1976 de su casa en calle Jujuy 273 de Parana.
“(…) Y en el calabozo de los cuarteles vi una leyenda que decía: ‘Aquí estuvo Eduardo Germano’ (…)”. También está desaparecido. Fue detenido el 17 de diciembre de 1976 en Rosario.
Para esta semana están citados una quincena de querellantes y testigos. El lunes comenzará la ronda con Alicia Dasso y Susana Richardet, a partir de las 8.30
Por Memoria, Verdad y Justicia.
Asociación de Familiares y Amigos de Desaparecidos
Entrerrianos y en Entre Ríos – AFADER
Asociación de ex Presos, ex Presas y Exiliados Políticos
“La Solapa”
memorias_historias@fts.uner.edu.ar
Proyecto de Extensión
“MEMORIAS SOCIALES:
sujetos y saberes
en la construcción
de ciudadanía”

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