Fenomeno paranormal, sindrome de estocolmo, esquizofrenias? Habrá que buscar por ese lado las causas adecuadas del “consenso” social del que goza el reclamo agrario en el seno de nuestra bendita clase media, y asimismo, el rechazo que genera en los mismos sectores las protestas docentes? Las mismas causas podran explicar las diferentes racionalidades políticas de los gobiernos en tornos a ambos conflictos?
Ya se sabe: “Todo somos el campo” y entonces defenderemos con uñas y dientes los lockouts agropecuarios, nos someteremos sin protestar a largas colas en las rutas, soportaremos con resignacion cristiana el desabastecimiento y los precios excesivos, vivaremos a De Angelli y lo votaremos sin importar si va en una lista del Pro o del Radicalismo, o de la CCC.
Por otra parte mandaremos a trabajar a los docentes, hablaremos de las largas vacaciones de las que gozan anualmente, nos indignaremos por la lesion del derecho de aprender, interpondremos amparos, les pediremos que protesten de otra manera, quizas luciendo guardapolvos negros pero nunca nunca, dejando de dar clases, y claro, haremos berrinches cuando ocupen una calle y nos dificulten el transito.
El Gobierno Entrerriano se alineará con el kirchnerismo nacional a la hora de defeder la política agropecuaria, no obstante lo cual ni se le ocurrira cuestionar los piquetes rurales, recibirá respetuosamente a sus referentes, anunciara medidas que mejoren su situación en el ámbito provincial, llamará al consenso, hablará de la importancia del campo para el desarrollo nacional, no fogonerá medida judicial ni administrativa alguna contra la protesta.
Si de paros docentes hablamos en cambio, hara llamados conmovedores a la responsabilidad gremial, descontará los dias no trabajados, hablará de “pensamiento extremo“, impulsará conciliaciones obligatorias, blindará el discurso.
Curiosos fenómenos. Aca postulamos que estas diferentes racionalidades tienen la misma fuente de origen. Como se explica de otra manera que se defienda los intereses de una clase que no es la nuestra y se erosionen las expectativas de los tipos que compran la lechuga a 6 el kilo en la misma verduleria que nosostros y que le dan clases a nuestros hijos?
Es que desde nuestra temprana infancia nos vienen diciendo en la escuela que el campo es el orgullo de la argentina, nos enseñan sobre el girasol y el maiz, mama amasa la masa, esa masa es buena, si es buena esa masa, menos mal que llueve porque al campo le hace falta. Todo ello penetró gradualmente en nuestros virgenes cerebritos produciendo al mismo tiempo un rechazo hacia los maestros que escorchaban todo el santo día con el campo de la patria. Estos son hoy los resultados.
Asi que estimados docentes, no hay derecho al pataleo, ustedes se la buscaron. Sería conveniente una miradita a los contenidos curriculares para que el asunto no se repita de aqui a 20 años.
Porque como decia Mafalda, la vaca nos da la leche, y de la tinta que nos chupa?
salute

MB! 10!
Muy bueno.
Si bien creo que las cosas son más complejas, el escrito de A H me parece excelente, brillante.
A estas alturas todos nos estamos bancando las enseñanzas escolares, lo que pasa es que no siempre se advierte.
Muy bueno Ale!!
la verdad, me parece que no, che. por supuesto que una parte de los padres protestan cada vez que hay paro y no estoy de acuerdo con ellos; desprecian el trabajo docente, alegando que son pocas horas y que dar clase es una pavada; se quejan de que los chicos no tienen clase y se cagan en los derechos de los docentes como trabajadores, olvidandose del ejemplo que es para un pibe ver a su maestro de pie luchando por lo que es justo.
pero eso no son todos los padres. hay muchos que si apoyan a los docentes, que se tragan la puteada aunque no tengan con quien dejar al pibe porque entienden que el reclamo es justo. y muchos de esos padres tambien han apoyado el reclamo de pequeños y medianos productores. inclusive gremios docentes tambien lo han apoyado en forma activa.
me parece que no se puede cortar un bife con un hacha. decir “el campo” es tan equivocado como hablar de “los padres”.
coincido con el analisis del comportamiento del gobierno. me parece q el gob provincial no puede recibir a los docentes porque no tienen que ofrecerles: el gob nac los apreta y no les tira un mango mas con cuentagotas. por supuesto, que si nuestro gob pcial saliera a reclamar otra ley de coparticipacion otra seria la historia, pero no es este el caso, el alineamiento y chupamedismo es patologico a esta altura.
y para termina, un detalle; la CCC no arma listas, es una corriente sindical, no un partido politico.
saludos
1- Invito a todos a participar de esta lucha que es de todos, por defender el derecho a luchar, el derecho a exigir nuestros derechos, a conquistarlos; a la marcha provincial de AGMER, que mañana viernes a las 10 parte de Buenos Aires y Laprida hacia Casa de Gobierno.
2- Respecto de la nota “El discreto encanto…”, un aporte:
Paradójicamente, muchísimos de los docentes que estamos participando de la lucha que pretende ilegalizar una jueza que debe cobrar 15 mil pesos al mes y que nos pide a nosotros que agachemos la cabeza pero nada al gobierno, paradójicamente, decía, muchísimos también participamos de la rebelión de los chacareros que sacudió al país desde marzo pasado. Si Alejandro H está participando de las marchas a Casa de Gobierno, a Bajada Grande, a la Secretaría de Trabajo, al Juzgado Laboral N°3, de las asambleas en las escuelas y en la seccional Paraná de AGMER, de las incursiones en el CGE, a puro bombo, palmas y cantares; si de todo eso Alejandro H ha participado junto a los miles de docentes que lo estamos haciendo, se habrá enterado de que muchísimos (no todos, desde ya) de los que lo hacemos también estuvimos y estaremos en el Túnel, en los piquetes, en Rosario… ¿Por qué? Porque sabemos que mientras el gobierno nacional siga concentrando recursos en sus manos para pagar la ilegítima deuda externa, y concentrando tierras para sus amigos mientras funde a los chacareros que no pueden bancar sus manotazos; mientras eso ocurra, a nosotros nos seguirán diciendo que las migajas que nos ofrecen son “el máximo esfuerzo posible”.
Abrazo a todos, ojalá nos encontremos mañana.
Estimado Ignacio, no hace falta ir a una marcha (que he ido) para saberlo. Lo se, lo respeto y no lo comparto, como tampoco comparto la racionalidad política kirchnerista, a veces resulta dificil hablar desde los margenes y estar aclarando que ni con unos ni con los otros. En lo que a mi respecta una de las cosas que me ha llamado poderosamente la atencion durante el largo conflicto es la postulacion de “pequeño productor” o de “chacarero” cual analogía del laburante, asimilacion de clase apresurada que no resiste demasiados analisis y sin embago es sostenida con fuerza y conviccion. Como ha dicho la gente del mocase o la gente de mujeres campesinas de entre rios, hace poco, en la fts; de que pequeños productores hablamos? Pequeños productores con 500 hs? Y que entonces con los de 5 que ademas se niegan por convicción política a sembrar soja? Que de esos pequeños productores que no integran ya ni la f.a. (por cierto ahi nos enteramos que la F.A. cerro su secretaría de economias rurales familiares).
Pero mas alla de esto que forma parte del inventario de la discrepancia, la pequeña nuestra catarsis apuntaba a señalar la esquizofrenia de nuestra clase media, no creo que alli haya demasiados desacuerdos verdad?
saludo cordial
Acuerdo en todos los puntos que plantea Nacho… Tuve la misma sensación cuando leí lo del compañero Haimovich… Es como lo de AGDU, si queremos intervenir en la vida interna del sindicato, a arremangarse y decir la propia palabra. No es nada del otro mundo, che; existe una idea en cierto círculo académico de que lo sindical siempre tiene que ver con lo corporativo. O la gilada que anda diciendo que en la lucha de AGMER se coló la interna del PJ. O sea que, los que estamos desenvolviendo las medidas de fuerza estaríamos haciendóle el caldo a Busti en su interna contra Urribarri.
Es encomiable lo de Fainstein. Como decíamos con otra compañera: todos, en algùn momento hemos tenido una intervención que no persistido en el tiempo. Otros, hemos decidido intervenir en otros espacios de lucha. Complejo… como la vida misma.
Disculpen, si bien es ¡bienvenida! la polémica , no termino de darme cuenta por donde van las respuestas al correo de Alejandro, parece que fueran por otros vericuetos que no terminan de expresarse en lo que se dice.
Me pregunto: ¿qué es lo que molesta? ¿Que se perciba contradictorio el apoyo al “campo” (que ya sabemos que no es uno solo, pero el visibilizado y mediatizado no es justamente el “chacarero”), y por otro lado, se defenestre la lucha de los docentes?
Por otro lado, ¿podemos asimilar el lockaut patronal a la lucha que los docentes sostienen hoy y desde hace muchisimo tiempo por un salario digno y presupuesto para la educación ? ¿Es lo mismo? ¿Son los mismos intereses y proyectos los que sostienen estas luchas? Permitanme dudarlo, al menos.
Bienvenidas las contradicciones. Reconocerlas, nos puede fortalecer para una lucha que es de todos.
Ah! Ale, excelente tu escrito! Da gusto leerte…Yo creo que lo que ocurre con las identificaciones de la “clase media” es mucho más que el fruto del arduo trabajo de la escuela; por ejemplo la naturaleza y la formas de la “acción política” desde hace más o menos 25 años( y, quién educa al educador?). Por ello es una interesante ironía, la tuya, como para empezar a discutir “las influencias”, o cómo se constituyen las identificaciones, o qué son las identidades de clase, y cuál es su eficacia. De cualquier modo el conflicto pone en escena muchos aspectos de la vida política, en el marco de dos ausencia graves (para mi gusto): el desprecio por el saber específico acerca del asunto agrario de muchos de los destacados protagonistas del debate; y el desinterés POLÍTICO generalizado. Quiero decir: la ausencia de una deliberación acerca de lo que puede ser COMÚN, común y libre a la vez. Se trata para mi de dos formas del desinterés, que nos dejan (como tantas veces) a la espera…esperamos o tememos…desde cuándo?? Y Hasta cuándo? Dirán que me he vuelto “proilustración”…
Yo tengo posición tomada, se trata para mi de una disputa interburguesa, pero en el particular contexto de que no parece cerrar por ningún lado un proyecto “político” que además de dominante pueda ser hegemónico…pero eso es sólo el principio del asunto…Cómo se articulan los intereses políticos ( o sea no se trata del pan solamente) de los chacareros con los de los trabajadores?? Porque, con todo respeto por los compañeros que han acompañado la resistencia agraria a la “política” del gobierno, esas articulaciones no se han producido…Pero esto nos ocurre también al interior del /los gremios docentes, con la anuencia y la complicidad activa de la dirigencia gremial K y nuestra pasividad…o por lo menos (permítanme) nuestro “vuelo corto”…
Celebro el mensaje de Alejandro, porque (para mi) nos coloca (si queremos, como siempre) en el terreno de discutir la hegemonía, que como sabemos se trata de la dirección político-cultural…
un abrazo
Acuerdo con Jesuana
De la misma manera en que, hoy por hoy, hablar de Socialismo kirchnerista estaría más cerca del delirio, que de las condiciones reales de existencia; me parece que la conceptualización de “Rebelión de los chacareros” enunciada por Nacho en la discusión que nos propone el compañero Alejandro H, responde más a una pretensión extremadamente religiosa, apresurada y forzada de la realidad (por lo menos, de las que nos toca vivir!).
De la misma manera en que, en discusiones anteriores, el compañero Nacho exigía con razón “abandonar las pelotudeces” frente a la aparición pública de ciertos “movimientos revolucionarios” que se enfilaban con el Kirchnerismo, le rogamos de igual forma al colega universitario una cierta cuota de realidad frente a sus apreciaciones.
Un abrazo.
Mientras subía la ristra de mensajes a la página web (unerdebate.com.ar) pensé en sumar unas palabras a esta discusión. Evidentemente a Alejandro H no se le atrofió la pluma con el ejercicio de la abogacía y la docencia, je.
No se qué les parece a ustedes, pero esto de la “clase media” se presta a interpretaciones diversas. Esa categoría sociológica es un engaño, porque nos hace pensar que hablamos de lo mismo cuando estamos pensando en cosas distintas. ¿Sirve, en cambio, pensar en burgueses y proletarios? ¿Los funcionarios de la universidad que cobran jugosos salarios pertenecen a la misma clase que los profesores “taxi” sobre-explotados? Algunos prefieren hablar de “capas medias”, en las que se mezclan las clases. Me parece muy apropiada la analogía de Jesuana (lo de cortar el bife con un hacha), aunque la compañera no sugiera elemento cortante alternativo ni señale los sitios donde efectuar el corte, jejej.
Por si faltaba pimienta llegó el mensaje de Esteban Castaño. Mientras podamos polemizar sin mandarnos a freir pasteles esto va a continuar interesante. Sólo por el afánd de figurar voy a repetir cosas que dije en otras oportunidades: puede ser que existan grupos que establecen lazos solidarios entre sí, pero tengo la sensación de que la mayor parte de los chacareros, cuyas discusiones políticas no superan el horizonte de “comentarios sobre las noticias que aparecen en los medios masivos de comunicación”, están lejos de convertirse en rebeldes antisistema y equidistantes de sentir algún tipo de identificación y de compartir algún proyecto nacional con los docentes. Dicho sea de paso, estos últimos tampoco dan mucha sensación de compartir entre sí tantas identificaciones y proyectos nacionales (miremos al interior de la UNER si tenemos dudas), y reconozcamos que sus concepciones sobre la realidad están bastante más influenciadas por el Clarín que por las polémicas Lenin-Luxemburgo o Circulo de Viena – Escuela de Frankfurt. No quiero decir que no hay modo de construir otra cosa, sino que me parece un espejismo vislumbrar la protesta agraria con demasiado optimismo, pero bueno, yo tampoco asistí a las concentraciones de productores agropecuarios y puede ser que allí realmente se esté cocinando algo que no diviso. De todos modos, aún cuando ser propietario de 500 hectareas nos parezca exorbitante frente a nuestros deprimidos salarios, deberíamos tener bien claro el enemigo, aquellos que –a diferencia de Bussi y Menéndez– se beneficiaron y se siguen beneficiando del Estado con varios órdenes de magnitud más en sus negocios que estos tristes sujetos del capitalismo agropecuario, sin que estemos en condiciones de someterlos a juicio alguno. Digo, porque para señalar burgueses de poca monta no nos alcanzaría el tiempo, las fracturas nos jugarían en contra y nuestra discusión política sobre la realidad se mantendría reducida a cuestiones de metrología: ¿cuántos padres se solidarizan con los maestros y cuántos los putean? ¿cuántos chacareros son burgueses perdidos y cuántos posibles luchadores comprometidos con el cambio social?…
Reconozco que todo me resulta muy contradictorio, porque así como me inunda el escepticismo, pienso que no podemos contentarnos con señalar las podredumbres, ajenas y propias. Y para no despedirme tan abismalmente van estas palabras de Dolina (dedicadas a Alicia): “en este mundo no hay nada mejor que la ilustración, no hay”.
Seguramente muchos han leido el artículo de Caras y Caretas Nº47, febrero 08 -antes de la 125- el título es “Las calenturas de la Clase Media”, además de no tener desperdicio, podría decir que es “ad hoc”. Gracias.
El discreto encanto de la oligarquía
Sólo para sumar 2 ingredientes más al caldo espeso de la discusión:
1) Todo el mundo saca (sacamos) cuentas con el objeto de verificar qué tan injusta es la apropiación que el gobierno o la oligarquía agraria hacen de la renta limpia que el desangramiento sucio de los peones del campo genera. Pero no he visto a ninguno de nuestros economistas ni polemistas preguntar(se) por qué un campesino, v.gr, de Urdinarrain que le vende una tonelada de depredadora soja a un hamburguesero chino tiene que hacerlo al precio que fija un holding yanqui en el mercado de Chicago.
Digo, hace más de 60 años que:
a) se formó el FMI,
b) las mercancías las cotiza el G7, con ese u otro nombre, y
c) el oro dejó de ser el respaldo de cualquier economía.
Hace más de 60 años que la economía del mundo gira sin fondos; lo que significa: no todo es estafa, pero lo central es la estafa. Hace más de 60 pirulos que el destino de los pueblos no tiene ninguna relación con el volumen de producción, con la sofisticación del proceso, con la eficiencia, con despedir o incorporar ñoquis, sino con el control (remoto). Por eso Noruega le paga 55 veces más a sus docentes que la Argentina y no tiene ninguna crisis presupuestaria. Sus docentes son accionistas de Telecom o Barrick Gold o Nidera o Cargill. Por eso nosotros tenemos que soportar a Telecom, la empresa de telefonía con la que es imposible hablar por teléfono (si de reclamar se trata) y no podemos cambiar a otra más eficiente ni más barata. A leer a Deleuze, los invito, humildemente, compañeros y/o camaradas. (Adjunto la “Postdata a las sociedades de control”, de apenas 3 páginas).
Si no empezamos a poner en tela de juicio algunas cosas que son básicas, no hay posibilidades de que alguna vez lleguemos a tener una economía que pueda llamarse nacional, ni que distribuya con justicia lo que produce con injusticia, ni que pueda llamarse popular ni nada.
Yo a veces fantaseo con que Liechtenstein, Mónaco (no Juan), Luxemburgo (no Rosa) y todos los paraísos fiscales del mundo se arremangan y se ponen a sembrar soja RR y a rociar glifosato sobre las bocas abiertas de sus niños mirando al cielo. ¿Sonó chocante? Bueno, si ellos no soportan lo insoportable, ¿por qué nosotros debemos hacerlo? ¿Cómo alguien puede oponerse a Botnia y defender la “rebelión de los chacareros”? ¿Nunca entendimos qué implica Botnia? ¿Sólo fogoneábamos Gualeguaychú porque a río revuelto ganancia de pescadores? ¿No nos avivaremos jamás que el río “está flaco” (como dice Cosita Romero) y que a los pescados se los llevan los mismos trasatlánticos de siempre mientras nosotros seguimos esperando con la cañita? ¿Abrirle la mano a Kristina para alimentar a Grobocopatel, que también es Kristina?
¿Cómo no lo bajamos de un hondazo a Buzzi cuando dice que el dólar tiene que estar a 3,50? Claro, es para que le cierren los números a los pequeños chacareros (pequeños de verdad, no pequeños mediáticos, ojo). Y bueh, si no le cierran los números a nadie más ¡qué importa!
Improviso, y tal vez me recontra equivoco: ¿Y si reducimos a un tercio la siembra sojera y vendemos al triple? Y me ne fregan el mercado de chicago y el dólar. Van a ir a comprar a otro lado, sin duda. Para mí, fantástico: ganamos en control sobre nuestra economía y empezamos a agitar banderitas con merecimiento, y no como ahora, de puro patéticos.
2) Lo otro: la Argentina tiene una larga historia de partidos pequeñitos que quieren verse crecer y se toman un fertilizante que se llama «alianza con un partido más grande». Mientras logran un diputadito más, o ni siquiera, pierden lo alternativo que tal vez nunca tuvieron. ¿Será que no aprendemos?: Si el grande se alía con nosotros, no es para hacernos un favor, sino para que nosotros se lo hagamos (evito usar acá las metáforas anales). Si bien algunos inventan un partidito para que, una vez que cotiza bien en la bolsa electoral o en la bolsa repartidora de planes, vendérselo al sistema, también muchos inventan espacios de buena leche y (otra vez) también de buena leche encaran esas alianzas que los terminan destrozando. No estamos dispuestos a sembrar para que los frutos se vean en 50 años, o en 100. Queremos ver crecer la plantita desde arriba y no desde abajo. No tenemos la paciencia que hay en otras partes de Latinoamérica (la que sí tuvieron el Frente Amplio y el PT) y no tenemos la población mayoritariamente indígena y testaruda que sí tienen Bolivia y Ecuador (que es lo que hace que esa paciencia rinda sus frutos). Así terminamos aliándonos con la SRA. El apoyo crítico, está de moda decirle. Síndrome del furgón de cola, lo llamaría yo, porque cuando te ponés pesado te desenganchan.
Un español me dijo: “lo que hace única a la Argentina es la falta de solidaridad de clase. En España, que no es mejor ni nada, la gente sabe que nació en una clase y muere en esa clase. Entonces el obrero no le regala nada que no esté estrictamente obligado a regalarle al rey Juancito”. Latinoamérica de punta a punta tuvos sus peronismos –sus estados de “bienestar”, sus épocas de ascensos sociales–, pero cumplieron su ciclo y se desactivaron. En la Argentina no. Acá, bíblicos y calefoneros, compartimos la ruta y las consignas con Miguens y creemos que él también es peronista (sic) y que todos unidos venceremos, si no es en este argentinazo, será en el que ya estamos preparando, a la misma hora y, obviamente, por el mismo canal.
El discreto encanto de la oligarquía. El discreto encanto de las bicicletas seniles de Evita que no podemos olvidar. En fin, eso que somos y que, por supuesto, siempre se va a cagar en la lucha de los docentes.
Desolador abrazo.
PD: Y la deuda externa: ¿cuándo vamos a empezar a considerarla como la opresión de una clase sobre otra, en vez de únicamente opresión de otras naciones sobre la nuestra?
Hay algo mucho peor que replicaron un nuestros cerebros y que hoy padecemos. Lugares comunes del quehacer docente, una forma de desprestigiar nuestro trabajo.
La docencia es un sacerdocio.
La segunda mamá (¿cómo mamá nos va a hacer paro?).
La escuela es el segundo hogar.
Blancas palomitas.
Gracias y saludos.
SZ