Caí en la cuenta hace poquito que desde fines de mayo hasta ahora UNER Debate (http://www.unerdebate.com.ar) va recibiendo más de 1500 visitas (claro que algunos pasan mirando la página unos pocos segundos y otros llegan después de haber puesto “mocase y el conflicto por el campo” en el Google). Me parece un número bastante alto, teniendo en cuenta que yo no me la paso entrando y saliendo del sitio para incrementar la cuenta. Tantos visitantes reflejan cierta popularidad que hace algunos meses me hubiera resultado inesperada. Es interesante porque llegan internautas que nada tienen que ver con la UNER pero que buscan cosas que en muchos casos tienen relación con cuestiones que hemos compartido en nuestra lista de discusión, opiniones propias o documentos recomendados…
Leyendo mensajes para actualizar el sitio se me dispararon algunas ideas:
El pensamiento bipolar nos ha colonizado la cabeza y nos cuesta despegarnos de él. A esta altura me parece evidente que no se puede reducir el conflicto a dos adversarios, y a la disyuntiva por las retenciones. Para mi, cada sector está tapado por dos grandes máscaras (que se construyen en los discursos oficiales, en la prensa, en las conversaciones cotidianas), tras las cuales se pueden advertir múltiples grupos que nada tienen que ver entre sí cuando se atraviesa la costra exterior. Es bastante habitual afirmar lo siguiente: “hacer/decir tal o cual cosa le hace el juego a tal o cual persona/grupo/país”. Me parece que eso implica censurar acciones y expresiones que son auténticas, en pos de no beneficiar a un adversario y tiene incluso alguna similitud con la elección de representantes “menos peores” o con alguna chance real de ganar un comicio todo lo cual desvirtúa lo que podría ser un sistema representativo más o menos aceptable y lo convierte en una porquería. Me acuerdo cuando algunos sostenían que no había que condenar a Ibarra por su responsabilidad en Cromañón porque eso le hacía el juego a Macri. Elijo este ejemplo porque justamente parece haberse concretado la amenaza y Macri es el Jefe de Gobierno de la CBA, una ilustración de lo terrible que puede ser esta conducta que no mide las consecuencias. Sin embargo, me sigue pareciendo sin sentido filtrar aquello que es auténtico y difuminar un acto de justicia y verdad. A pesar de los peligros que implique. La cuestión será no quedarse en condenar a uno y dejar impune al que sigue, porque un sistema justo no puede sostenerse en omisiones. En el caso del conflicto actual, no creo que haya que moderar las críticas para defender esta forma de gobierno. Por eso reafirmo las críticas sin temor al fantasma del golpismo. A la vez, tampoco creo que haya que callar las mentiras y barbaridades de los sectores que juegan en el equipo del “campo” (la polémica sobre las metáforas deportivas quedan para otra oportunidad, je).
Me genera malestar la obligación de tomar partido por un bando y la inmediata condena de quien –para ganarse nuestro apoyo– afirma que uno está con el adversario al no alinearse con él. Esta estrategia la usan casi todos, apostando a que nos deslumbre el libertad norteamericana frente al demonio musulmán, la heroica lucha del pueblo palestino frente a las garras sionistas, el estado intervencionista y redistribuidor ante el desmedido hambre de renta de la oligarquía terrateniente, por dar algunos ejemplos. Plantear todo en términos de opuestos perfectamente definidos y con una fuerte desmesura maníquea sólo sirve para simplificar las cosas hasta desnaturalizarlas. Quedan afuera las complejidades, las contradicciones, las incoherencias que existen en la sociedad. Admito que para entendernos (sin requerir tiempos infinitos) debamos acudir a identificar cuestiones principales y obviar las secundarias. Pero hay que hacerlo con enorme desconfianza. Sienta bien el ejercicio del escepticismo en nuestras discusiones, y sobre todo también al leer la prensa y las cartas que andan dando vuelta, porque suelen aportar simplificaciones desmedidas explicables por la ingenuidad, la miopía o la desnuda intención de manipular. Sumergirnos en la complejidad no nos vuelve tibios, no le hace el juego a nadie más que a nuestras convicciones y tampoco nos impide decir y actuar.
Está bueno que todas estas discusiones nos pongan a pensar y a dudar sobre los esquemas que utilizamos para comprender el mundo que nos rodea. A cada momento se replantea la necesidad de poner en duda si acomodamos la realidad para que encaje en nuestros moldes ideológicos o si nuestras explicaciones se ajustan y modifican para comprender mejor lo que sucede. Bueno, me despido con un abrazo epistemológico.

Hola Diego: luego de varios retos por haber reenviado correos con todo abajo quiero felicitarte por este espacio que se te ocurrió abrir y abriste.
Su nivel “epistemológico”, más allá del abrazo que nos enviaras en tu último correo, ha resultado sorprendente. Aquí nos encontramos todos: gorilas, zurditos, peronistas K, de los otros, memoriosos, olvidadizos. Y lo que más me atrae es el respeto de nuestros encuentros, así como su hidalguía.En buenahora.
Deseando a partir de aquí, que continúen y nos pongamos a pensar y debatir en y por nuestra Universidad Pública de una vez, te deseo lo mejor a vos y a todos nosotros.
Un abrazo.
Gracias Diego , impecable como tantas veces!!!!, me das pie a reproducir textual de Edgar Morin su 6ta. avenida de la complejidad, ahí va:
……….”EL PRINCIPIO DIALOGICO. Está expuesto básicamente en la fórmula de Heráclito: vivir de muerte, morir de vida. Es uno de los principios o nociones que debería excluirse recíprocamente, pero son indisociables en una sola realidad.
Se debe concebir un diálogo Orden/Desorden/Organización, desde el nacimiento del Universo: a partir de una agitación calórica (desorden), donde en ciertas condiciones (encuentros aleatorios), principios de orden van a permitir la constitución de núcleos, átomos, galaxias y estrellas. Sobre las más diversas formas, un diálogo entre el orden, el desorden y la organización via inumerables interretroacciones está constantemente en acción en los mundos físico, biológico y humano.
La dialógica permite asumir racionalmente la inseparabilidad de nociones contradictorias para concebir un mismo fenómeno complejo. Niels Bohr, por ejemplo, reconoció la necesidad de concebir partícular físicas como corpúsculos y como ondas, al mismo tiempo. Desde un cierto punto de vista, los individuos, en la medida en que desaparecen, son como corpúsculos autónomos; desde otro punto de vista -dentro de las dos continuidades que son la espcie y la sociedad-, el individuo desaparece cuando se consideran la especie y la sociedad; y la especie y la sociedad desaparecen cuando se considera el individuo. El pensamiento debe asumir dialógicamente los dos términos, que tienden a excluirse uno al otro”………… (del texto “La cabeza bien hecha: repensar la reforma, reformar el pensamiento”, E. Morin, 2002)
los abrazo fuerte