Los integrantes de la asociación civil Junta Americana por los Pueblos Libres, fundada en las ideas y las luchas aún inconclusas de José Artigas y su pueblo, expresamos nuestro decidido apoyo a las argentinas y los argentinos que están poniendo en discusión las políticas vigentes que promueven la tenencia y el uso concentrados de la tierra.
Apoyamos a los que rechazan el lacerante predominio de las multinacionales del comercio y la especulación por encima de los trabajadores rurales y los pequeños y medianos productores; a los que alertan contra el monocultivo y abogan por la producción sustentable y la biodiversidad, y a los que denuncian el daño que sigue provocando al pueblo la deuda externa en gran parte ilegítima, que el gobierno paga sin investigar y sin consultar al ciudadano.
Apoyamos también a los que luchan por la ansiada restitución del federalismo sustancial y no como un mero eslogan o un privilegio sino como una identidad fundacional que nunca resignaremos; a los que exigen un giro de 180 grados en las políticas de transporte y cuestionan por eso el disparatado “tren bala”; a los maestros y profesores que proponen cambios por una educación libertaria, y a los luchadores que promueven políticas petroleras y mineras favorables al pueblo todo, y por lo tanto contrarias al sistema actual.
Celebramos que se haya logrado poner sobre la mesa de discusión asuntos claves para la libertad y el desarrollo del pueblo.
Las mujeres y los hombres campesinos reconocen el aumento desmedido del valor en dólares de las parcelas, pero eso en vez de ser un privilegio como irresponsablemente señala el gobierno, es otro motivo de expulsión de productores, porque el micro y pequeño agricultor o ganadero no puede adquirir esas tierras, con lo cual los gobernantes aplican exactamente al revés la vieja y vigente consigna “la tierra para quien la trabaja”. Así se continúa abandonando a las familias a las reglas del mercado, y se acentúa el éxodo, convertido en hacinamiento en las ciudades grandes.
Todo demuestra que con la concentración del dinero en una chequera no se combate a la pobreza, no se fomentan la educación, la salud; no se mejoran nuestras vías de comunicación convertidas en pantanos a la primera lluvia. El unitarismo convalida un sistema contrario al interés de las mayorías, más ocupado en pagar pretendidas deudas externas como si de nada hubiera valido el sacrificio y el esclarecimiento de tantos patriotas como Alejandro Olmos.
El tema de la tierra atraviesa a toda la América Criolla desde que el conquistador se adueñó de riquezas que no le pertenecían, despreció (con excepciones) a los seres humanos que habitaban este suelo, pisoteó sus derechos humanos, y estableció un capitalismo salvaje, con genocidio incluido. Desde la JAPL sostenemos que es hora de que los gobernantes abandonen las declamaciones y chicanas baratas que pretenden confundir y apliquen políticas decididas a favor del barrio y el campesinado, contrarias a la especulación y al latifundio, pero más que nada es hora de que el pueblo siga tomando protagonismo creciente, en estado de alerta y movilización, para evitar que la connivencia de los grandes aborte las expectativas de las mayorías.
Llamamos a la sociedad a mirar los conflictos actuales desde un espíritu de integración de la América Criolla, y por lo tanto a movilizarse para:
1- Favorecer a los trabajadores y pequeños propietarios del campo y pueblos originarios con tierras, insumos y créditos; sancionar las leyes (10 veces cajoneadas) contra la extranjerización de la tierra, y leyes que pongan límite y procuren erradicar el latifundio y los pooles y fideicomisos en la agricultura; leyes a favor de los negocios entre pequeños propietarios y pequeños agricultores como propusieron los productores, cajoneadas también por el gobierno; leyes que pongan a la trabajadora y al trabajador rural por encima de los intereses de grandes propietarios, grandes proveedores de insumos, dueños de patentes o especuladores, y por encima de la voracidad de un estado puesto al servicio de intereses que el pueblo no convalida; leyes que instrumenten políticas activas para fomentar en el corto plazo la agricultura con agricultores y el repoblamiento del campo y los parajes rurales.
2- Promover leyes por la soberanía alimentaria, y por la industrialización local y preferentemente cooperativa, para asegurarnos alimentos abundantes y de calidad y para crear puestos dignos de trabajo; y promover el bienestar creciente de la familia obrera y la atención justa de la familia desocupada.
3- Revisar las políticas sobre la explotación petrolera, minera y pesquera, sobre el transporte, las finanzas y el comercio, todas bien aceitadas todavía a favor de intereses muy distintos del interés popular. Revisar políticas que hoy siguen favoreciendo a los grupos concentrados y a los mezquinos formadores de precios, y que profundizan la brecha entre pocos ricos cada vez más ricos y muchos pobres cada vez más indigentes.
4- Poner en práctica métodos de consulta directa a los argentinos sobre los grandes temas del país, como la deuda externa.
5- Denunciar a los dirigentes y gobernantes que al mismo tiempo que se rinden al coloniaje y al imperialismo que encarnan Benetton, Cargill, Dreyfus, Monsanto, Soros, Grobocopatel y otra docena de empresas, la mayoría sin rostros visibles, se declaran pretendidos justicieros para erosionar la credibilidad de los luchadores sociales, de gente creíble que ha dado reiterados testimonios de compromiso con el pueblo.
6- Aplicar impuestos justos y progresivos, no sobre consumidores pobres como grava el impresentable IVA ni sobre micro y pequeñas empresas, sino sobre las ganancias de los más poderosos, y siempre para que la recaudación se derrame sobre todas las provincias y la nación de modo equitativo, nunca como el unitarismo contra natura que la Casa Rosada practica para disciplinar a gobiernos provinciales y municipales.
7- Debatir una moderna reforma agraria con todas las letras, con participación del pueblo urbano y rural, para permitir a miles el acceso a la tierra, y quebrar la rémora del latifundio, el monocultivo, la economía extractiva, el unitarismo sobornador y la injusticia distributiva, permitidos y alimentados por la connivencia de grandes propietarios y gobernantes de ayer y de hoy.
Junta Americana por los Pueblos Libres
Paraná, Entre Ríos, 30 de mayo de 2008
http://www.juntaamericana.com.ar

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