Leyendo mensajes y pensando para escribir se me hace presente o visible una evidencia brutal en nuestros recorridos comunes (¿cómo colectivo docente? cómo gremio? como universitarios?): la repetición. En fin, les envío algunas reflexiones de Deleuze para pensarnos, en lugar de llorarnos o detestarnos.
Existe una parte cómica y una parte trágica en la repetición. La repetición incluso siempre aparece dos veces, una vez en destino trágico y otra en el carácter cómico (como lo había advertido Marx…). La diferencia entre lo cómico y lo trágico depende de dos elementos: la naturaleza del saber reprimido (…); y la manera como el personaje está excluido de este saber , la manera como “no sabe que sabe”.
“(releyendo a Freud) No repito porque reprimo. Reprimo porque repito, olvido porque repito. Reprimo porque en primer lugar, no puedo vivir determinadas cosas o deteminadas experiencias más que sobre el modo de la repetición.”
Freud decía que para dejar de repetir, no basta con recordar abstractamente (sin efecto), ni con formar un concepto en general, ni incluso con representarse en toda su particularidad el acontecimiento reprimido: es preciso ir a buscarlo al recuerdo allí donde anida, instalarse de golpe en el pasado para realizar la unión viva entre el saber y la resistencia (…)
…La toma de conciencia es muy poca cosa. Toda la cura es un viaje al fondo de la repetición. Si la repetición nos enferma, también nos cura; si nos encadena y nos destruye también nos libera, dando fe en ambos casos de su poder ‘demoníaco’. Toda la cura es un viaje al fondo de la repetición. (…) Ese viaje “tiene como función más que identificar acontecimientos, personas y pasiones, autentificar papeles…” Dicho de otro modo: reconstituir, dramáticamente, los derroteros o las lógicas de los procesos identificatorios en el (o tal vez los) escenario universitario y en ese misma acción disponer las condiciones de otra escena.
Foucault decía que pensar precisa de la mala voluntad (para desbaratar las categorías) y el mal humor (para apuntar a la estupidez y clavarse en ella). …para estar lejos de la melancolía que se vuelve indiferente ante el mundo… Jugando con la mala voluntad y el mal humor, con este ejercicio perverso y este teatro, el pensamiento espera la salida: …los signos que por un instante se iluminan, la cara de los dados echados, la suerte de otro juego. Pensar ni consuela, ni hace feliz. Pensar se arrastra lánguidamente como una perversión; pensar se repite con aplicación sobre un teatro; pensar se echa de golpe fuera del cubilete de los dados. Y cuando el azar, el teatro y la perversión entran en resonancia, (…) entonces el pensamiento es un trance; y entonces vale a pena pensar.”
Los dos textitos son de Repetición y diferencia de Gilles Deleuze y del “prólogo” de Foucault a ese texto de Deleuze, su amigo y compañía intelectual.
un abrazo
Alicia Naput

Dicen los que saben que la psicosis es un presente continuo regresivo. ¿y qué se repite?